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martes, 23 de noviembre de 2010

WikiLeaks anuncia nueva publicación

LONDRES, Inglaterra, noviembre 23 (NOTIMEX).- El portal WikiLeaks anunció ayer que en breve publicará casi 3 millones de documentos militares secretos sobre la guerra en Irak, publicación siete veces más voluminosa que los 400 mil documentos confidenciales divulgados el mes pasado.

"La próxima publicación tiene siete veces el tamaño de los documentos clasificados sobre la guerra en Irak", adelantó el sitio especializado en la revelación de documentos importantes y confidenciales en su cuenta de Twitter.

El anuncio se produce días después de que la justicia sueca haya emitido una orden de búsqueda y captura contra el cofundador y redactor en jefe de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, en el marco de una investigación por violación y acoso sexual.

Aunque no especifica la fecha en que se producirá esta filtración de documentos, ni qué información contendrán, por primera vez parece que Assange está notando la presión de los intereses de los grandes gobiernos y ha pedido ayuda económica para poder seguir con su labor.

"Intensa presión habrá a lo largo de los próximos meses, ayúdenos a mantenernos fuertes", escribe WikiLeaks a través de su Twitter.

"En los meses que vienen veremos un nuevo mundo, dónde la historia global es redefinida. Mantengámonos fuertes", agregó WikiLeaks en su sitio web.

"Si esta publicación va a ser siete veces más grande que la anterior, estaríamos hablando de unos 2 millones 800 mil documentos que volverían a hacer mucho daño a los intereses de los gobiernos estadounidense y británico", indicó.

En octubre pasado, el periodista australiano filtró alrededor de 400 mil documentos secretos que detallaban numerosos casos de torturas en Irak por militares estadounidenses y tres meses antes publicó 77 mil documentos militares clasificados sobre la guerra en Afganistán.
Fuente:
www.eluniversal.com.mx

miércoles, 27 de octubre de 2010

Wikileaks, la insurgencia

Lluís Bassets
MADRID, España, octubre 27.- Olvidémonos ahora de la personalidad de Assange. También de los efectos políticos del desvelamiento masivo de documentos militares sobre las guerras de Afganistán y de Irak. Olvidémonos también del periodismo convencional, tan denostado pero también tan útil para el adecuado efecto de la filtración. Centrémonos en la esencia de la acción emprendida por Wikileaks: aprovechar los huecos legales de las legislaciones nacionales y de las normas internacionales en el funcionamiento de las comunicaciones digitales para dar publicidad a documentos secretos o reservados; utilizar luego la publicidad proporcionada por el escándalo para atraer a todos quienes tengan documentos del mismo tipo, de imposible difusión por los canales habituales; convertirse finalmente en un órgano informal y global de control y vigilancia sobre las actividades de los poderosos del signo que sea, Estados, empresas o particulares.

¿Es esto periodismo? Es evidente que no. Para su buena difusión necesita del periodismo, de un periodismo además atento y de calidad, capaz de ordenar los contenidos de los documentos y de dar forma comprensible a la denuncia. Pero sin ser periodismo, está bien claro que absorbe una parte del papel jugado por el periodismo en su reciente historia como contrapoder y que lo hace porque se han creado márgenes nuevos en los que el periodismo no ha sabido o no ha podido actuar. Wikileaks es una forma de insurgencia informativa, que sólo puede funcionar en la época de la difusión vírica de las comunicaciones y de la desaparición de las fronteras entre comunicaciones públicas y privadas. Pocos fenómenos vinculados a la globalización tecnológica tienen un potencial trasgresor tan grande. Hasta el punto de que ni siquiera importa la trayectoria pasada o futura de Assange y de su Wikileaks, porque el futuro, nos guste o no nos guste, estará lleno de iniciativas de este tipo.

El ejército norteamericano, de entrada, deberá cambiar sus sistemas de comunicación. No para evitar que se filtren documentos como los 90,000 del anterior golpe o los casi 400,000 del segundo, si no para evitar que las acciones militares dejen rastros audiovisuales o escritos como sucede ahora. La publicación de estos documentos, probatorios de una amplia gama de delitos cometidos por soldados y civiles de distintas nacionalidades (norteamericanos, británicos e iraquíes principalmente), deberá tener consecuencias de orden judicial y probablemente penal. Pero tiene consecuencias también respecto a nuestro conocimiento de las guerras de Irak y de Afganistán, que son ya a estas alturas las contiendas mejor documentadas de la historia, sobre las que los historiadores podrán alcanzar casi la perfección en la reconstrucción de las secuencias detalladas de acontecimientos. También hay que empezar a pensar, ante la reacción preventiva que es de esperar, que probablemente serán las últimas guerras que puedan ser objeto de tal escrutinio.

Las filtraciones de Wikileaks, así entendidas, son la última y más catastrófica manifestación de la estrategia bélica emprendida por Bush y sus neocons en Afganistán y en Irak, basada en un análisis erróneo de la realidad geopolítica de estos países y en una comprensión todavía más equivocada del mundo en el que vivimos y de su evolución tecnológica. Rumsfeld quería un ejército muy pequeño, altamente tecnificado y automatizado al máximo, acompañado de ejércitos privados contratados para las tareas más sucias, y creía que con estos nuevos conceptos haría una exhibición de poderío militar y económico que se traduciría muy rápidamente en la hegemonía norteamericana y produciría unos efectos pacificadores en pocos años en todo el Gran oriente Medio. Lo contrario es lo que ha sucedido: la tecnología todopoderosa se ha rebotado contra el Pentágono, un Irán reforzado por la caída de la dictadura sunita de Sadam ha extendido sus tentáculos desde Afganistán hasta Líbano, y la insurgencia informativa global ha humillado a la superpotencia subrayando e incluso probando sus errores de fondo y sus crímenes de guerra, y lo ha hecho de forma tan devastadora que sus efectos alcanzan de pleno al actual presidente demócrata que dijo oponerse a la guerra de Irak y que quiere terminar de una vez con la de Afganistán.

No es extraño que Wikileaks haya recibido el apoyo y la solidaridad de Daniel Elsberg, el funcionario que filtró los Papeles del Pentágono sobre la guerra del Vietnam, en su caso utilizando una fotocopiadora y entregándolos a un periódico como el New York Times. Después de la filtración de Wikileaks, es posible que se produzca el auténtico final de las guerras de Irak y Afganistán, al igual que sucedió en Vietnam después de la publicación de los Papeles del Pentágono. Pero también es muy probable que se entable una nueva batalla legal sobre el derecho a difundir dichos documentos. En julio de 1971, el Tribunal Supremo norteamericano falló a favor del New York Times en una sentencia que fue acogida con enorme alivio por los periodistas y la opinión pública liberal, después de quince días en que una orden judicial hubiera paralizado la publicación de nuevas entregas de los documentos.

Saber si Wikileaks hace o no periodismo, por tanto, pertenece a un cierto tipo de ejercicio académico. Lo que es seguro es que estamos hablando de la revelación de secretos y de la libertad de expresión. Que cada uno escoja de qué lado quiere estar en un combate de este tipo.
Fuente:
www.elpais.com

martes, 26 de octubre de 2010

Wikileaks, las dudas

Lluís Bassets
ESPAÑA, octubre 26.- El gran golpe de Wikileaks, el pequeño David que hace temblar al gigantesco Goliat americano, como todo en la vida, tiene su sombra. La dureza del golpe explica la intensidad con que se nos proyectan estas sombras. Lo ha perpetrado un ser humano, rodeado de seres humanos, y limitado por sus virtudes y sus defectos, su biografía y su biología: ya hemos empezado a conocer su perfil, demasiado humano, tanto como las filtraciones de documentos y el contenido y significado de todo este papeleo digital. Desde hace meses este hombre, Julian Assange, y su organización, Wikileaks, se han convertido en el enemigo a abatir. Ahora sabemos poco todavía, pero no hay que preocuparse. Lo sabremos todo. Y ojalá todo quede en conocimiento. Ojalá no termine todo como una mala novela negra, con cadáveres incluidos.

Lo importante es, ante todo, saber lo que ha sucedido. Estamos hablando de la verdad de los hechos, ni siquiera de opiniones e interpretaciones. Y lo que ha sucedido en Irak es de una gravedad extrema que requiere la actuación de la justicia. Esto es lo segundo: la filtración confirma todos los errores criminales de Bush pero también los de Obama, incluido su intento de correr un tupido velo sobre el pasado: no se puede, no es posible: el mar termina devolviendo los cadáveres a la playa. Llegamos así al tercer elemento: ese ejército supertecnológico, el más poderoso del mundo, auxiliado por ejércitos privados costosísimos y apoyado por un aparato propagandístico espectacular se ha quedado pasmado y desnudo como el rey del cuento por la acción de unos francotiradores de la información digital que han conseguido llegar a donde los medios tradicionales no podían hacerlo.

Ahora vamos a hablar de Assange. Vamos a poner en duda su papel y el del personaje misterioso y conspirativo que se ha creado, su personalismo y su vedetismo, el autoritarismo que trasluce en sus entrevistas y la mitomanía que se desprende de sus frases más pomposas. Pero acompañaremos cada observación crítica de una jaculatoria, un párrafo, el último, del editorial del diario israelí Haaretz de ayer. Es ésa: "La democracia tiene una mano atada a la espalda, dijo el presidente jubilado del Tribunal Supremo (israelí) Aaron Barack. Y así es como debe ser. La circulación de la información refuerza la democracia".

Assange parte de un principio más que dudoso, que ya ha servido a muchos medios de comunicación, últimamente más conservadores que progresistas, más de derechas que de izquierdas, consistente en situar a la transparencia en la cúspide de la pirámide de la virtud, como un bien absoluto. Que todo se sepa, que la luz se haga y llegue hasta los más recónditos y oscuros rincones de la vida pública y por qué no de la privada. Sin intermediarios establecidos, los periodistas; sin control de funcionarios ni de jueces; todo en manos de la personalidad elegida por la virtud de la transparencia para que sitúe los focos sobre la entera realidad que se quiere revelar. Del poder debelador que da el trato frecuente con la transparencia se desprenderá muy pronto la inversión diabólica, en forma del periodismo más canalla e infame, dispuesto a manipular y mentir hasta conseguir su objetivo inquisidor. Assange no está en esto, absolutamente, al menos todavía, pero su exhibición de un poder omnímodo en su organización para decidir qué se publica y qué no, su desprecio del periodismo tradicional y ese punto de mesianismo redentor que traslucen sus frases nos obligan a levantar la guardia. Y dicho esto, repitamos: "La democracia tiene una mano atada a la espalda, dijo el president jubilado del Tribunal Supremo (israelí) Aaaron Barack. Y así es como debe ser. La circulación de la información refuerza la democracia".

Assange maneja una cantidad enorme de información y gracias a esta información que maneja ha conseguido una también enorme notoriedad y un poder extraordinario. Pero no nos ha dado todavía la única información relevante que ahora esperamos todos quienes queremos que su trabajo quede perfectamente acreditado y avalado. Necesitamos saberlo todo de Wikileaks. Quiénes les financian y quiénes y cómo toman las decisiones. Cómo funciona y cómo argumenta cada una de las actuaciones realizadas hasta ahora. No nos bastan las entrevistas concedidas por Assange. Tampoco nos gustan sus actitudes novelescas que acompañan a su escasa disposición para aplicarse a sí mismo la transparencia. No queremos leyendas ni intrépidos e incorruptibles salvadores, sino instituciones democráticas, las únicas que nos garantizan la libertad y el derecho a conocer la verdad de las cosas. ¿Quién nos garantiza que detrás de Wikileaks no están los servicios secretos de una gran potencia, como Rusia o China? Pero dicho esto, recordemos por si acaso: "La democracia tiene una mano atada a la espalda, dijo el presidente jubilado del Tribunal Supremo (israelí) Aaron Barack. Y así es como debe ser. La circulación de la información refuerza la democracia".

(Como en las viejas historietas, continuará, claro que continuará. De momento recomiendo la lectura de tres textos que ilustran muy bien la personalidad enigmática de Assange: un perfil de New Yorker, una crónica de New York Times y la entrevista de Joseba Elola en El País, y además el editorial de Haaretz.)
Fuente:
www.elpais.com

domingo, 24 de octubre de 2010

Fundador de WikiLeaks planta enfadado a una periodista de la CNN en plena entrevista

MADRID, España, octubre 24.- Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, dio una entrevista a la CNN después de la revelación de los 391,000 documentos secretos sobre la Guerra de Irak. Sin embargo, el defensor de la libertad de expresión dejó plantada a la periodista de la CNN Atika Shubert cuando ésta comenzó a plantearle preguntas incómodas.

La marcha de Assange tuvo lugar cuando la periodista le preguntó por los cargos de violación que existen en Suecia contra él. El polémico fundador de Wikileaks insistió en que todo forma parte de una campaña de "trucos sucios" para arruinarle.

Shubert le presionó sobre el asunto y éste sentenció: "Esto es muy desagradable, Atika. Me voy a marchar si sigues contaminándonos y atacándome". Finalmente, el "azote del Pentágono" se levantó y marchó.

Previamente a la pregunta sobre su "situación ilegal en Estocolmo" que fue el detonante que provocó su marcha, Assange ya había tenido en la entrevista un duro choque con la entrevistadora. La periodista de la CNN le había realizado una serie de preguntas internas sobre la organización WikiLeaks, que el australiano había rechazado y le había espetado: "¿De dónde son tus fuentes?".

Atika Shubert le contestó que de antiguos empleados de WikiLeaks que habían sido despedidos, y él precisó que sólo se había echado a uno, insistiendo: "Éste no es un tema que interese. Son cosas que ocurren en una organización y sabía que nos iban a llover las críticas". Shubert insistió y pasó a los cargos de violación, lo que Assange no quiso soportar más, calificó la entrevista de "nada seria", se levantó y culminó: "Pues vale. Lo siento".

En la entrevista sale a relucir el nombre de Daniel Domscheit-Berg, ex portavoz de Wikileaks, que acusa a Assange de usar métodos dictatoriales y de haber desvirtuado las señas de identidad de la web, en la que estaba involucrada mucha gente anónima, de manera que ésta pudiera ser intercambiable.
Fuente:
www.elmundo.es

Government Leaks: el proyecto chino que emulará a WikiLeaks

PEKÍN, China, octubre 24 (EFE).- Un grupo de disidentes chinos planea lanzar el próximo año una versión propia de la web WikiLeaks, "con el fin de revelar secretos del Gobierno central y promover la democracia", ha informado el diario independiente South China Morning Post.

El plan, que sus promotores han filtrado a través de redes sociales como Twitter, es abrir el 1 de junio del próximo año una web que se llamará Government Leaks, en la que invitan a los internautas a filtrar información confidencial del Gobierno chino para que se incluya en su base de datos.

El fundador de la web, apodado "Garganta profunda", ha destacado al diario hongkonés que la finalidad de esta web es "luchar contra la dictadura y dar a la gente derecho a informarse", con lo que se pretende "avanzar en la reforma política".

Según "Garganta profunda", la web ha contratado a profesionales que incluyen periodistas, abogados y piratas informáticos para ayudar ante posibles ataques informáticos.

El éxito de WikiLeaks, cuyas revelaciones sobre documentos secretos de EU en las guerras de Afganistán e Irak han dado la vuelta al mundo, ha inspirado a los disidentes chinos, según subraya el fundador de Government Leaks.

Curiosamente, entre los fundadores de WikiLeaks figuran varios disidentes chinos, aunque esta web que tanto ha hostigado este año a Washington no ha publicado por ahora ninguna información sensible sobre el régimen comunista chino.

Expertos en internet chino han expresado sus dudas en la viabilidad de Government Leaks, basándose en que mientras WikiLeaks tiene su base en Europa, donde se le garantiza la libertad de expresión, la versión china se encontrará con muchas más limitaciones y también con férreos métodos de control de sus herramientas de comunicación, como correos electrónicos o redes sociales.
Fuente:
www.elmundo.es

jueves, 21 de octubre de 2010

Está WikiLeaks contra la pared

BERLÍN, Alemania, octubre 20.- Desde hace unos días la página de WikiLeaks aparece temporalmente fuera de servicio: "Estaremos en línea tan pronto como sea posible".

Se trata de un mensaje que deja entrever que el proyecto podría estar en sus últimos días.

En una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, el representante de dicho sitio en Alemania, Daniel Schmitt, sugirió que abandonaría WikiLeaks.

"Hay mucho disgusto, y algunos como yo nos vamos a salir", señaló al semanario.

Además, las autoridades suecas anunciaron el lunes que Julian Assange, el fundador y principal cabeza de WikiLeaks, no podrá residir en ese país. Aunque no se informaron las razones para tomar tal medida, dos mujeres de dicha nación presentaron hace dos meses acusaciones de violación sexual contra él.

Suecia fungía como plataforma de trabajo de Assange debido a las generosas leyes de libertad de prensa en el país.

Por otro lado, una cuenta bancaria de WikiLeaks habría sido congelada, de acuerdo con el diario británico The Guardian.

Asimismo, el sistema de pagos Moneybookers se habría visto obligado a congelar la cuenta del sitio porque el Gobierno estadounidense lo tiene bajo la mira y porque las autoridades australianas, de donde es Assange, tendrían a la página en su lista negra.

WikiLeaks saltó a la fama en este año debido a que reveló un video de un ataque estadounidense a civiles iraquíes y, posteriormente, por difundir información clasificada sobre la guerra en Afganistán.

El Gobierno de Estados Unidos ha sancionado a presuntos responsables de las filtraciones.

En general WikiLeaks trataba de hacer del conocimiento público documentos gubernamentales y de empresas sobre situaciones de injusticia.

Pero Schmitt, un seudónimo que usa este vocero alemán, critica que esta plataforma se concentró demasiado en grandes proyectos, dedicándole poca atención a pequeños documentos que podrían haber sido igual de reveladores.

"Intenté muchas veces apoyar esos documentos pero Julian Assange siempre reaccionó criticándome, (diciendo) que lo quería desobedecer y que quería ser desleal al proyecto", dijo Schmitt al Spiegel.

De acuerdo con Schmitt, muchos colaboradores, pero en especial él y Assange, habrían sufrido estrés que los llevó a cometer recientemente varios errores.

La periodista estadounidense dos veces Premio Pulitzer, Dana Priest, afirmó en una entrevista con el diario alemán TAZ que WikiLeaks no sería ningún proyecto periodístico, como pretendía.

"Para mí es sólo una fuente más", afirmó. "Son buenos los esfuerzos de WikiLeaks de hacer cosas públicas".

Por el momento WikiLeaks sólo es accesible por medio de un sitio "espejo", no actualizado, al que redirecciona la página oficial cuando un usuario entra al sitio.

Por otro lado, una serie de organizaciones de derechos humanos, con sede en Madrid, lanzó recientemente el sitio LegalLeaks.info. Quieren ayudar a periodistas a hacerse de documentos importantes, aunque quizás no tan confidenciales, de instituciones públicas y empresas.
Fuente:
www.reforma.com

martes, 19 de octubre de 2010

El Pentágono pide a los medios que no divulguen los nuevos documentos de Wikileaks

OCTUBRE 19.- Esta vez Wikileaks parece la víctima de filtraciones, y no la responsable de ellas. La noticia de que la organización, dedicada a la revelación de secretos comprometedores, planea publicar documentos clasificados del Ejército estadounidense sobre la guerra de Irak ha dado pie a una guerra de declaraciones en la que tanto el Pentágono como la ONG se dirigen a los medios de comunicación exhortándoles a que actúen según sus visiones de lo que tiene que ser el periodismo.

El Pentágono ha pedido a grupos mediáticos internacionales que no publiquen el contenido de los 500,000 documentos clasificados sobre la guerra que se filtró que Wikileaks tiene previsto divulgar en las próximas horas. Mientras, Julian Assange, el presidente de Wikileaks ha desmentido el anuncio de la publicación, asegurando que su organización puede publicar o no los documentos, pero a lo que no se dedicará es a emitir anuncios previos de ello.

De hecho, Assange ha criticado en un ambiguo comunicado a todos los medios que se han hecho eco de esta filtración sin haber comprobado previamente la veracidad de la noticia, y ha sugerido que el rumor tiene la intención de dañar la credibilidad de su organización.

Inmune a estos argumentos, el Pentágono insiste en que los documentos comprometedores están a punto de salir del horno, y que Estados Unidos impedirá que hagan daño a los implicados en las informaciones que revelan. El coronel David Lapan, portavoz del Pentágono, dijo este lunes que el Ejército de Estados Unidos está urgiendo "rotundamente" a Wikileaks a "devolver los documentos robados al Gobierno de Estados Unidos y a (...) que no los publique".

"Los medios deben ser precavidos y no facilitar la filtración de documentos clasificados de esta organización de dudosa reputación conocida como Wikileaks", señaló el portavoz del Pentágono. Lapan apuntó a que la crediblidad de Wikileaks depende de la credibilidad que den a los documentos los medios de comunicación.

Suecia niega a Assange la residencia
Los comentarios del Pentágono el lunes se produjeron el mismo día en que Suecia informó de que había denegado el permiso de residencia y de trabajo al fundador de Wikileaks, Julian Assange, quien está siendo investigado por supuesto acoso sexual y trata de establecerse en el país escandinavo para aprovecharse de sus estrictas leyes para la protección de la prensa.

Un equipo del Pentágono conformado por 120 personas ha revisado todos los documentos que se cree que Wikileaks tiene previsto publicar en las próximas horas, indicó Lapan. Dicho grupo está preparado para actuar con rapidez una vez que los documentos sean publicados, para verificar si son los mismos que pensaban y evaluar el daño que podrían causar, añadió.

El Pentágono espera que este equipo sirva para mitigar el daño que la filtración podría causar a sus fuentes de inteligencia y métodos de operaciones. La principal preocupación, aseguró Lapan, es la seguridad de los iraquíes nombrados en los documentos por haber asistido a las fuerzas de seguridad estadounidenses.

Los cerca de 70,000 folios publicados el pasado mes de julio por Wikileaks sobre la guerra de Afganistán revelaron que el Ejército de Estados Unidos había silenciado la muerte de civiles y que en el Pentágono existe preocupación debido a que Pakistán había colaborado con los talibanes mientras recibía al mismo tiempo miles de millones de ayuda procedentes del Gobierno norteamericano.
Fuente:
www.elpais.com

lunes, 18 de octubre de 2010

Wikileaks se dispone a divulgar más de 400,000 archivos secretos sobre Irak

OCTUBRE 18.- La ONG Wikileaks  pretende publicar en las próximas horas más de 400,000 documentos secretos sobre la guerra en Irak, en lo que constituye su mayor filtración de información desde julio pasado.

Diversos medios estadounidenses discuten ya sobre el contenido y alcance del material  que se revelará a la opinión pública. Hasta el Pentágono da por buenas las previsiones de filtración para el lunes o, a más tardar, el martes, y ha organizado un grupo con 120 expertos para evaluar el impacto que tendrá la divulgación de información que, al parecer, incluye datos sensibles sobre tácticas y estrategias militares. Otras fuentes citadas por la BBC indican que la filtración podría llegar hacia finales de mes.

De momento, el acceso a la página de Internet de Wikileaks es imposible. Una pequeña nota de la organización informa únicamente de que ésta atraviesa desde el pasado 29 de septiembre un período indeterminado de "mantenimiento".

Intranquilidad en el Pentágono
"Algunos temas que podrían estar incluidos en los documentos podrían ser perjudiciales para las operaciones, para las fuentes y para los métodos", dijo el domingo el portavoz del Pentágono, el coronel David Lapan. Lapan, que pidió a Wikileaks que devuelva los documentos "a sus legítimos dueños" -el Ejército estadounidense-, señaló que el grupo que los revisará estudiará tanto el "posible impacto" de estos papeles en el público en general como en el iraquí.

Según Lapan, los textos podrían contener informaciones sobre ataques contra la coalición, las fuerzas de seguridad iraquíes, los civiles o las infraestructuras del país.

Gran filtración en julio
En julio pasado, la organización, fundada en 2006, divulgó en su página de Internet alrededor de 90,000 documentos militares secretos relacionados con la guerra en Afganistán

Los documentos, obtenidos de forma anónima, abarcan desde enero de 2004 hasta 2010 e incluían datos sobre la ayuda de los servicios secretos paquistaníes al movimiento talibán, además de operaciones encubiertas y muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente.

Con más de un millón de documentos o informes en su haber en sus años de existencia, Wikileaks (wikifiltraciones, en castellano) funciona como una especie de contenedor online de filtraciones, un proyecto que desde el primer día se abrió a los ciudadanos aunque, eso sí, se perdió de vista al reportero tradicional, que hacía de enlace y aplicaba su criterio entre la fuente y el medio. En el propósito de Wikileaks, mientras tanto, está por encima de todo proteger a sus fuentes, conocidas por ellos mismos como los whistleblowers.
Fuente:
www.elpais.com

viernes, 15 de octubre de 2010

Julian Assange denuncia que EU ha bloqueado las donaciones a WikiLeaks

 El sitio de WikiLeaks se encuentraba el viernes fuera de funcionamiento por mantenimiento.


MADRID, España, octubre 15.- La web de filtación de informaciones WikiLeaks ha anunciado que su financiación a través de donaciones ha sido bloqueada como consecuencia de una campaña del Gobierno de EU.

La compañía Moneybookers, una empresa con sede en Reino Unido que se encarga de recolectar las donaciones destinadas a WikiLeaks, comunicó antes a la organización el cierre de la cuenta de sus fondos por estar incluida en una "'lista negra' facilitada por los gobiernos de EU y Australia, tal y como recoge el diario The Guardian.

El supuesto veto tendría explicación: Assange, ciudadano de nacionalidad australiana, desató las iras de la Defensa norteamericana cuando su web publicó más de 90,000 documentos militares sobre la guerra de Afganistán, el pasado 25 de julio, la mayor filtración sufrida por los norteamericanos.

Poco después, el Pentágono manifestó su oposición a las actuaciones de WikiLeaks. Su portavoz, Geoff Morrell, hizo pública la interposición de una demanda contra el medio además de pedir el borrado inmediato de toda la información divulgada.

Anteriormente. WikiLeaks había contrariado al Gobierno norteamericano con un vídeo de una actuación militar en Irak que revelaba el asesinato del fotógrafo de la agencia Reuters Namir Noor-Eldeen y otros 11 civiles desde un helicóptero.

El envío de correspondencia a Moneybookers a la plataforma de Assange tiene fecha del 13 de agosto, la de un correo remitido por Daniel Stromberg, encargado del comercio electrónico de la empresa en Escandinavia: "Cuando realizaba mi repaso regular de clientes, me di cuenta de que algo iba mal con vuestra cuenta y envié un correo a nuestro departamento legal y de riesgo para resolver este asunto".

Desde allí, según muestra The Guardian, se dio esta respuesta a Stromberg, quien posteriormente se la mostraría a Assange: "De acuerdo la publicación reciente y su consecuente adición de la entidad WikiLeaks a las 'lista negra' en Autralia y la listas de vigilancia de EU, hemos decidido terminar la relación de negocios".

La mayor filtración de WikiLeaks, la de Afganistán, llegó al mundo a través de su página en internet, aunque previamente habían sido enviados al diario británico The Guardian, al norteamericano The New York Times y la publicación alemana Der Spiegel.

Tal y como recuerda el blog 'Tech Eye', Moneybookers, pese a estar registrada como británica, pertenece a un grupo con sede en Bahrein.
Fuente:
www.elmundo.es

viernes, 8 de octubre de 2010

El mito Wikileaks

Antulio Sánchez
OCTUBRE 08.- Creado a fines de 2006, el sitio Wikileaks es un referente periodístico en el planeta para millones de usuarios. Sin embargo el entusiasmo que despierta soslaya que el método de filtración de documentos no siempre se hace de la mejor manera y con respeto a ciertos preceptos periodísticos. Wikileaks publica documentos que no son seriamente revisados y se difunden sin ofrecer los criterios usados.

Varias veces se ignoran aspectos éticos esenciales, se pasa por alto el respeto de los derechos individuales.

En ciertas situaciones es válido publicar algo sin fuentes, después de agotar las vías y métodos de obtención de la información. Dos casos justificados fueron el video Muerte Colateral, que describe entre otros el asesinato del reportero Namir Noor-Eldeen y que durante buen rato Reuters había solicitado a las fuerzas de ocupación estadounidenses y les fue negado. El otro fueron los documentos del Tratado de Comercio contra la Falsificación, mejor conocido como Acta, que después de haber sido solicitados a diversos gobiernos la única vía para acceder a los mismos fue por una filtración.

Pero en agosto de 2010 Wikileaks publicó más de mil páginas del caso Dutroux, relacionado con el secuestro y violación de nueve jóvenes y el asesinato de cuatro de ellas en Bélgica. Entre las filtraciones estaban entrevistas que la policía realizó al pederasta Dutroux tras su detención en 1996, pero también datos personales de otros interrogados y que no eran culpables. ¿Cuál fue el fin de publicar direcciones, números de teléfono, datos bancarios? ¿Con qué objetivo filtrar datos personales de inocentes? ¿No le importan los "daños colaterales" de lo publicado?

En ciertas circunstancias lo aportado por Wikileaks ha roto con el criterio de ciertos medios que por intereses particulares no abordan o investigan, pero en varios casos sus prácticas no fortalecen el ejercicio periodístico. El peligro está en que su forma de ejercer el periodismo no abona por una red libre y abierta, porque expone a la comunidad internauta como incapaz de autorregularse, de suprimir prácticas que vulneran los derechos de terceros y por alimentar el anonimato como modelo periodístico.
Fuente:
www.milenio.com

lunes, 4 de octubre de 2010

El fundador de WikiLeaks censura a los medios

MADRID, España, octubre 04.- El polémico fundador de WikiLeaks, Julian Assange, trató de impedir hace unos días la presencia de medios durante un debate que protagonizó con el columnista del Times David Aaronovitch en la Universidad de Londres.

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Periodismo sin periodistas?

España, agosto 29.- La publicación en 1971 de 7,000 documentos secretos sobre la guerra de Vietnam desató uno de los mayores escándalos políticos de Estados Unidos y dio lugar a una apasionante controversia en torno a la libertad de expresión y la seguridad nacional. Cuatro décadas después, otra información sobre otro polémico conflicto, el de Afganistán, vuelve a abrir el debate sobre los límites de la información. Y no solo por el contenido difundido, sino por la forma en la que ha llegado a conocerse.

Desde que The New York Times, The Guardian y Der Spiegel publicaron a finales de julio la noticia de 76,000 archivos secretos del Pentágono relacionados con el conflicto afgano y recibidos un mes antes en sus redacciones, la atención se ha centrado en el emisor principal de la información: el portal Wikileaks, que desde hace tres años publica en su web documentos reservados en nombre de la libertad de información, lo que le ha garantizado el apoyo de las organizaciones que abogan por la transparencia y luchan por desvelar los trapos sucios de los Gobiernos. Hasta ahora. Tras la publicación de los papeles de Afganistán, Wikileaks ya no solo se enfrenta a las críticas oficiales por la siempre temida amenaza a la seguridad nacional; el 10 de agosto, cinco ONG -entre ellas Amnistía Internacional- pidieron a la web que borrara de los documentos los nombres de los afganos que colaboran con la OTAN y que pueden ser víctimas de represalias.

¿El portal tiene las "manos manchadas de sangre", como le acusa el Pentágono, o está ejerciendo la libertad de información, como defienden sus gestores? ¿Hasta qué punto se puede llegar en el uso de la información? El debate, tan antiguo como la existencia misma del periodismo, asume connotaciones completamente distintas en la época de internet.

"Nosotros apoyamos la labor de Wikileaks en el sentido de que creemos que todo material clasificado debe publicarse, pero hay que tener en cuenta siempre que no ponga en riesgo a las personas. La libertad de información tiene que ser la máxima posible. Pero existen unos límites y, si se traspasan, se pueden vulnerar los derechos humanos. En casos de conflicto, nuestro principal objetivo es defender los derechos de la población, de los individuos", comenta Miguel Ángel Calderón, de Amnistía Internacional, organización cuyas críticas han llamado más la atención en esta polémica, ya que en 2009 premió a Wikileaks por sacar a la luz informes sobre las matanzas de Kenia. "Esos documentos en ningún momento vulneraban los derechos de las víctimas u otros individuos inocentes, sino que servían para denunciar un hecho", justifica Calderón.

Tras publicar los papeles de Afganistán, Wikileaks, que se ha limitado a difundir los documentos en bruto, sin editar ni omitir ningún dato, ha recibido todo tipo de críticas. No fue así con el vídeo difundido el pasado abril por la misma web en el que se demostraba la matanza de 11 civiles iraquíes abatidos en Bagdad, en julio de 2007, por un helicóptero estadounidense. Entre ellos se encontraban dos trabajadores de la agencia Reuters.

La información recibió el aplauso de medio mundo. Hasta Reporteros sin Fronteras colgó el vídeo en su web. "Era material de interés público", explica Benoit Hervieu, portavoz de la organización, que ha sido en las últimas semanas una de las voces más críticas a la hora de denunciar la irresponsabilidad de Wikileaks por publicar los nombres de los colaboradores afganos.

"Puede parecer sorprendente que Reporteros sin Fronteras, dedicada a la defensa de la libertad de prensa, critique con severidad la irresponsabilidad o más bien la imprudencia de Wikileaks. Pero hay una responsabilidad de los medios de comunicación sobre informaciones extremadamente sensibles como esta que pueden poner en riesgo la vida de las personas", manifiesta Hervieu, que explica así por qué para su organización no se trata de una contradicción: "Por supuesto que apoyamos a Wikileaks cuando hace públicos documentos sobre la guerra y los abusos cometidos. Si mañana Wikileaks difunde un vídeo sobre actos de torturas en Afganistán, claro que es interesante. Pero la pregunta es en qué medida era útil revelar los nombres de los colaboradores afganos".

El interés público no era en este caso evidente, según coinciden los expertos. Y ese es uno de los criterios utilizados por los periodistas a la hora de seleccionar y manejar una información. "Decidir si publicar o no información secreta siempre es difícil, y después de haber considerado los riesgos y el interés público, en algunos casos decidimos no publicar. Pero hay veces en que la información es de interés público significativo, y esta es una de ellas", se lee en la nota con la que The New York Times acompañó los artículos sobre los papeles de Afganistán, el pasado 25 de julio.

Wikileaks filtró los documentos a este y otros dos medios un mes antes de publicarlos en su web. Durante esas cuatro semanas, periodistas de esos medios contrastaron las informaciones y decidieron no publicar la información que consideraron más comprometedora, como los nombres de los colaboradores afganos, excepto los de los funcionarios, y otras informaciones que podían poner en riesgo las operaciones militares. "La decisión sobre la publicación se tomó tras una intensa discusión", explicó el director del periódico, Bill Keller. "Estudiamos el material para intentar establecer su importancia y credibilidad", afirmó.

"Las maneras en las que Wikileaks y los periodistas profesionales tratan estos documentos son muy distintas. Los reporteros tienen que decidir si los documentos son de interés público, si ponen en riesgo a alguien o cuáles serán las consecuencias. Para Wikileaks, lo importante es publicar la información sin tener en cuenta las consecuencias. Esto es peligroso", afirma Joyce Barnathan, presidenta del Centro Internacional de Periodismo (ICJ, en sus siglas en inglés), organización estadounidense que promociona el periodismo de calidad. Para ella, el trabajo que hizo The New York Times con el material de Wikileaks es lo que marca la diferencia entre "un trabajo periodístico y lo que hace Wikileaks: conseguir documentos y colgarlos".

Pero la presidenta del ICJ reconoce que el problema es que, aunque no es una organización periodística, Wikileaks produce información. "Ellos destapan informaciones importantes. Y la tecnología permite a cada vez más personas con distintos puntos de vista que puedan utilizar la información como quieran sin tener que contextualizar", afirma. Sin hacer, en definitiva, el trabajo editorial de selección y gestión del contenido y de las fuentes que hace una organización periodística.

Así que, según Barnathan, la gran cuestión es: ¿qué es periodismo hoy?, ¿qué es periodismo si hay organizaciones como Wikileaks que producen información, pero como más de una vez ha reiterado Julian Assange, fundador del portal, no se consideran periodistas? "Para nosotros, los periodistas son los que hacen y producen información. Una definición amplia", manifiesta Hervieu, de Reporteros sin Fronteras. "Si la información es importante y si Assange la considera importante, hay que asumir una responsabilidad periodística. Además, lo curioso es que el fundador del portal dice que Wikileaks no es una organización periodística pero reclama el beneficio de la protección de las fuentes", añade Hervieu.

Quien no tiene duda sobre el hecho de que lo que hace Wikileaks es periodismo es John Pilger. Este veterano de las investigaciones controvertidas, corresponsal de guerra en Vietnam y Camboya, define Wikileaks "como uno de los más importantes y excitantes desarrollos del periodismo". Para Pilger, muy crítico con los medios dominantes, la forma en que actúa el portal no solo es correcta, sino que demuestra que "el periodismo corporativo occidental está en crisis, tras haber colaborado en algunos casos con los Gobiernos en guerras ilegales".

Sin compartir el entusiasmo de Pilger, Wally Dean, periodista y miembro del Comité de Periodistas Comprometidos, un grupo de periodistas, editores, propietarios y académicos preocupados por el futuro del periodismo, con sede en Washington, opina que "el producto que hace Wikileaks es esencialmente periodístico".

Según Dean, una razón es que "toma decisiones editoriales, como aceptar documentos que alguien le ofrece y, presumiblemente, verificar la fuente, determinar si es auténtica". Si bien, añade, "ahí paran". A partir de ahí, Dean se muestra más crítico con la difusión de los papeles afganos: "Como los médicos, los periodistas deberían evitar siempre causar daño. Y no se puede asegurar que la difusión por parte de Wikileaks de documentos militares clasificados no lo haya causado. Simplemente, no lo sabemos".

No todos comparten la opinión de que quien publica información tenga que respetar los mismos criterios que corresponden al periodismo, que tengan que asumir las mismas responsabilidades. "¿Los principios de la ética periodística tienen que aplicarse a todos? No, es imposible. Son las organizaciones periodísticas las que tienen que diferenciarse de gente como Wikileaks", dice Joshua Benton, director del Nieman Journalism Lab, un grupo de estudio de la Universidad de Harvard sobre el futuro del periodismo de calidad en la época de internet. Benton considera que la existencia de Wikileaks es "el ejemplo de la liberación de las fuentes en los tiempos de internet". Tiempos en los que las restricciones no tienen mucho sentido: "Si se para Wikileaks siempre habrá alguien que encontrará otras vías para publicar la información".

Benton dice sentirse más cómodo en un mundo en el que existen ofertas como las de Wikileaks, "que es una fuente más". Los periódicos pueden decidir ignorarla o hacer lo que han hecho The Guardian y The New York Times: "Utilizar el material aplicando los criterios que han utilizado siempre". Según Benton, las críticas que han llegado de los medios de comunicación tradicionales se deben a una "reacción emocional y de protección profesional". Una reacción parecida, según él, a la que se ha tenido con los blogs y Twitter. "Y ahora todos los periódicos los utilizan".

Para Manuel Núñez Encabo, presidente en funciones de la Comisión de Quejas y Deontología de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y catedrático de Ciencias Jurídicas de la Universidad Complutense de Madrid, la cuestión no es tan sencilla. "Se trata de un tema que es necesario debatir en el marco de los contenidos que se dan a través de los medios, sea cual sea el soporte. No cabe duda de que Wikileaks tiene un aspecto positivo: dar informaciones que los poderes públicos no siempre quieren dar. Toda la información tiene que ser de interés general y en este caso lo es. Pero, además, debe cumplir dos condiciones indispensables: veracidad y respeto a los derechos fundamentales de la persona", dice Núñez, que duda que informaciones como la de los papeles de Afganistán cumplan estos requisitos.

"El de los nuevos formatos de información y cómo se vinculan con el periodismo es un debate no resuelto. Los periodistas, como transmisores tradicionales de información, son fundamentales, porque garantizan la calidad de las noticias, sea cual sea el formato y las fuentes". El experto advierte que, sin ciertos límites, se corre el riesgo de "entrar en una etapa de torre de Babel en la que la gente que más grita es la que más se ve, y en la que hay un mayor riesgo de manipulación".

Una torre de Babel que podría despertar, según la directora del ICJ, Barnathan, la tentación de los Gobiernos de imponer cada vez más restricciones: "En Estados Unidos creemos que la autorregulación es la mejor forma de gestionar la libertad de prensa. Pero actuaciones como la de Wikileaks suscitan la pregunta de cómo controlar todo esto".

Una máquina de primicias

- Papeles de Afganistán. El pasado 25 de julio, The New York Times, The Guardian y Der Spiegel publican la noticia de 76,000 archivos secretos obtenidos por Wikileaks y que detallan el día a día de la guerra en Afganistán desde 2004 a 2009.

- Daños colaterales. El pasado abril, Wikileaks difunde el vídeo de la matanza de 11 civiles iraquíes abatidos en Bagdad, en 2007, por un helicóptero estadounidense. El Pentágono tuvo que abrir una investigación.

- Los secretos de Dutroux. En 2009, Wikileaks publica información confidencial del expediente del pederasta Marc Dutroux, incluidos teléfonos, cuentas bancarias y direcciones de implicados en el caso. El padre de una de las víctimas ha criticado la difusión del material.

- El caso Trafigura. En 2009, publicó un informe sobre Trafigura (empresa del sector de la energía) un mes después de que un juez ordenara que el material, obtenido por The Guardian, se mantuviera secreto. Según el informe, Trafigura pagó a una empresa de Costa de Marfil para deshacerse de 400 toneladas de gasolina.

- Las matanzas de Kenia. En julio de 2009 Amnistía premió a Wikileaks por denunciar ejecuciones extrajudiciales en Kenia.



Fuente: www.elpais.com

lunes, 23 de agosto de 2010

Wikileaks y el futuro del periodismo


Gabriel Guerra Castellanos
Nadie puede acusar a los suecos de ser aburridos: los creadores del Estado de Bienestar y arquitectos de la neutralidad y el pacifismo en el siglo XX también nos dieron a los vikingos, la socialdemocracia moderna, a grandes cineastas como Ingmar Bergman, actores y actrices como Max von Sydow, Anita Ekberg o Ingrid Bergman y a escritores como August Strindberg o el recientemente fallecido Stieg Larsson, cuya trilogía del milenio apenas se compara en cuanto a intriga y pasión con la saga de su propia sucesión testamentaria.

Ahora, muy a tono con el estilo policiaco que caracterizó a Larsson, Suecia nos regaló una perla judicial que bien pudo (y tal vez aun podría) tener profundas consecuencias para la que es a mi juicio una de las más poderosas herramientas de lo que se ha dado en llamar el "nuevo periodismo" o "periodismo alternativo": la orden de aprehensión emitida y luego revocada en contra de Julian Assange, acusado de violación y hostigamiento, y que bien pudo haberlo llevado a la cárcel y que todavía puede significarle una fuerte multa y o privación de la libertad.

Si el nombre de Julian Assange no le dice mucho, se trata del fundador y director de un sitio de internet que hasta hace poco era relativamente desconocido y que hoy es tal vez la principal causa de dolores de cabeza en la comunidad de inteligencia y el aparato militar de EU, a más de ser palabra prohibida en países tan disímbolos como China o Tailandia. Este sitio, que lleva el nombre de Wikileaks (www.wikileaks.org), fue fundado en 2006 y se ha logrado consolidar como la página para todos aquellos que desean dar a conocer o enterarse del contenido de materiales secretos o clasificados que por uno u otro motivo alguien ha decidido "filtrar". Internacional en su concepción y conformación, Wikileaks hospeda los materiales que da a conocer en un servidor dedicado en Suecia, país que además de todos los méritos descritos anteriormente protege como casi ningún otro la secrecía de las fuentes de los periodistas. A diferencia de otros que obligan o quisieran obligar a los medios a revelar sus fuentes, Suecia exige por ley a los periodistas NO darlas a conocer.

Wikileaks (que no tiene nada que ver, pese a la similitud del nombre, con Wikipedia) alcanzó la fama y la notoriedad instantáneas cuando hizo públicos videos y documentos relacionados con las guerras en Irak y en Afganistán: en el primer caso imágenes de la muerte de periodistas de la agencia Reuters a manos de soldados estadounidenses (vistos ya por más de dos millones de personas en YouTube), y en el segundo más de 76 mil documentos secretos (conocidos hoy como el Diario de Guerra de Afganistán) "filtrados" por Bradley Manning, un soldado americano que es visto hoy por el Pentágono como traidor y por muchos alrededor del mundo como un héroe antibelicista.

Wikileaks se presenta como "un servicio público multijurisdiccional" dedicado a apoyar y proteger a los whistleblowers (denunciantes, soplones, informantes), así como a los periodistas y activistas que desean hacer públicos documentos delicados que por alguna razón no pueden transmitir abiertamente. Si bien el enfoque principal de Wikileaks es la esfera gubernamental, hay información de empresas que puede ser motivo de difusión, siempre y cuando sirva al interés público. En resumen, Wikileaks es una suerte de IFAI a la décima potencia, una herramienta que permite difundir y conocer información que bajos otras circunstancias permanecería resguardada, con el daño social que la secrecía gubernamental y/o empresarial suele conllevar. Al promover que las filtraciones lleguen al mayor número de personas posible, Wikileaks se vuelve a la vez activista, denunciante, cómplice, actor y medio de comunicación.

Para muchos, las filtraciones no son una manera seria de hacer periodismo, pero es innegable que gracias a sus métodos y a sus múltiples fuentes, así como a su don de la ubicuidad, Wikileaks ha dado a conocer cosas que a todos interesan, sin un obvio tinte partidista y dándole con frecuencia la vuelta a restricciones legales o políticas que impiden a veces a medios tradicionales informar de asuntos relevantes.

Yo no sé si se trata, como dice la respetada Foreign Policy, del "futuro del periodismo", pero sí creo que hay aquí una nueva herramienta para el periodismo, para los ciudadanos, para la sociedad, que haríamos mal en ignorar.


miércoles, 18 de agosto de 2010

Wikileaks se refugia en Suecia para resistir las presiones de EU

ESTOCOLMO, Suecia, agosto 18.- Bajo presión en Estados Unidos y cuestionado por algunas ONG tras la publicación de decenas de miles de documentos clasificados sobre la guerra de Afganistán, el portal Wikileaks encuentra cobijo en Suecia. El Partido Pirata, fundado en 2006 y que pide liberalizar las leyes de derechos de autor y reducir la vigilancia en internet, acogerá varios servidores de la organización, según anunció ayer la formación política del país nórdico. "La contribución de Wikileaks es tremendamente importante para el mundo entero", dijo Rick Falkvinge, líder del partido.

"Deseamos contribuir a cualquier esfuerzo que aumente la transparencia y que ayude a que los poderosos rindan cuentas", afirmó el político sueco, que acordó la colaboración con Wikileaks en una reunión que tuvo en Estocolmo con el fundador del portal, Julian Assange.

El Partido Pirata proporcionará ancho de banda y alojamientos para los servidores de Wikileaks. Si la formación política ganase algún escaño en el Parlamento sueco en las elecciones legislativas previstas para el 19 de septiembre, sus servidores, incluidos los que acogen a Wikileaks, contarían además con inmunidad parlamentaria. El grupo sueco aseguró que el apoyo al portal es parte de su "misión política".

El Partido Pirata, que se presentó en 2006 a los comicios generales en Suecia y se hizo un modesto 1% de los votos, multiplicó por siete su resultado en las elecciones europeas de junio de 2009: el 7,1% de votos que obtuvo le permitió ganar uno de los 18 escaños que Suecia ocupa en la Eurocámara, gracias sobre todo al apoyo de los jóvenes. El partido aboga por la eliminación del sistema de patentes y la despenalización del intercambio de archivos en internet.

"Damos la bienvenida a la ayuda proporcionada por el Partido Pirata. Nuestras organizaciones comparten muchos valores y si miramos al futuro podemos ayudarnos mutuamente a mejorar el mundo", dijo Assange. El portavoz de la organización también expresó su deseo de que el Parlamento sueco que saldrá de las elecciones "considere seriamente" fortalecer aún más la legislación de protección de la prensa en el país. Luego, el fundador de Wikileaks, una figura tan enigmática como la organización, no olvidó recordar que las democracias occidentales "no son siempre tan libres como se podría pensar".

La colaboración del partido sueco da aliento a la organización de Assange, en la cuerda floja desde que publicó a finales de julio los papeles que relatan los errores cometidos en el conflicto afgano desde 2004 hasta 2009. Hace apenas una semana, cinco ONG? entre ellas Amnistía Internacional, que en 2009 premió a Wikileaks por sacar a la luz informes sobre unas matanzas en Kenia? instaron al portal a borrar de los papeles de Afganistán los nombres de los afganos que colaboran con las fuerzas internacionales en el país y que pueden ser víctimas de represalias. También el Pentágono pidió a la organización que retirara los documentos de su página web.

Hasta el momento la respuesta de Wikileaks siempre ha sido negativa. Assange se limitó a pedir a los que plantean la retirada de los documentos su colaboración en la tarea de identificación de los nombres de las personas que pueden verse afectadas. "Estoy muy ocupado y no tengo tiempo de lidiar con quienes prefieren no hacer nada mientras se cubren las espaldas", dijo Assange en respuesta a las críticas de las ONG. Mientras tanto, anunció la inminente publicación de otros 15,000 archivos clasificados sobre la guerra de Afganistán, pertenecientes al mismo paquete de los 77,000 que divulgó en julio.

Wikileaks solicitó ayuda al Pentágono para analizar los documentos y evitar la publicación de los que pueden perjudicar a personas inocentes, según explicó Assange. Y ayer la agencia France Presse, citando declaraciones de una responsable del portal, aseguró que el Ejército estadounidense había aceptado colaborar. "Han dicho que están listos para abrir un diálogo", declaró Kristinn Hrafnsson.

El Pentágono negó tales contactos, según informó poco después la misma agencia. "No estamos interesados en negociaciones para llegar a una versión aséptica de documentos clasificados", dijo en declaraciones a la prensa Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa. El portavoz reiteró en cambio la que viene siendo la petición de Washington desde la publicación de los papeles que "ponen en riesgo la vida de los militares y de los afganos": que Wikileaks "devuelva los documentos, los retire de Internet y no publique ninguno más".

Fuente: www.elpais.com

viernes, 9 de abril de 2010

Wikileaks: cómo destapar escándalos en internet

Madrid, España, abril 9.- ¿Puede una simple página de internet sin publicidad ni ayudas públicas destapar documentos comprometidos, de alcance internacional, como la ideología xenófoba de un partido político en Reino Unido, el ataque indiscriminado del Ejército de Estados Unidos contra un cámara de la agencia Reuters o, ahora, los papeles que revelan muertes de civiles y el doble juego de Pakistán en la lucha contra los talibanes? La respuesta solo es una: sí desde que existe Wikileaks.

Desde su creación en diciembre de 2006, este portal ha conseguido convertirse en un altavoz incómodo para los gobiernos, los poderes públicos y las empresas multinacionales. Ahora, vuelve a ser un referente periodístico al revelar operaciones encubiertas e información oculta sobre la guerra contra los talibanes en Afganistán y Pakistán. En la página, se han filtrado cerca de 90,000 folios de documentos militares estadounidenses clasificados. Los informes, que abarcan de 2004 a 2010, demuestran que Estados Unidos ha ocultado tanto pruebas de sus propias actuaciones fuera de la ley como del poderío militar acumulado por los talibanes y las sangrientas masacres que han protagonizado, matando a unos 2,000 civiles hasta la fecha.

Con más de un millón de documentos o informes en su haber en sus años de existencia, Wikileaks (wikifiltraciones, en castellano) funciona como una especie de contenedor online de filtraciones, un proyecto que desde el primer día se abrió a los ciudadanos aunque, eso sí, se perdió de vista al reportero tradicional, que hacía de enlace y aplicaba su criterio entre la fuente y el medio. En el propósito de Wikileaks, mientras tanto, está por encima de todo proteger a sus fuentes, conocidas por ellos mismos como los "whistleblowers". 

De esta forma, la web, creada por periodistas y activistas anónimos al modo de la enciclopedia participativa Wikipedia, ofrece a cualquier usuario la posibilidad de alojar anónimamente mediante una conexión cifrada textos, audios o vídeos confidenciales cuya autenticidad el portal se encarga posteriormente de verificar. Cinco voluntarios a tiempo completo y entre 800 y 1000 colaboradores (técnicos informáticos, abogados, periodistas...) trabajan en este sitio que se alimenta de las donaciones y, según aseguran sus fundadores, no acepta publicidad ni ayudas públicas. Entre los donantes, se encuentran el periódico británico The Guardian. 

Repercusión mundial 
Con presencia en Twitter y en Facebook, Wikileaks ha pasado de ser un sitio de escasa repercusión a un portal referente a nivel mundial por el peso de sus informaciones. En 2008, recibió el premio al medio de comunicación del año por la revista Economist. En 2009, el portal y su fundador, Julian Assange, ganaron el premio de Amnistía Internacional en la categoría de Nuevos Medios por sacar a la luz informes sobre las matanzas de Kenia. 

En octubre de 2009, la página web filtró una detallada y larga lista de miles de miembros de la formación racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), en la que se podía tener acceso a los nombres y apellidos de sus integrantes, así como a sus direcciones particulares y sus números de teléfono. La polémica saltó en Reino Unido por el secretismo que rodea a un partido político repleto de acusaciones de racismo. 

En Reino Unido, además, Wikileaks destapó el caso de protección para la empresa Trafigura. La compañía de transporte pagó a una empresa local de Costa de Marfil para deshacerse de 400 toneladas de gasolina de baja calidad. El operador contratado se limitó a esparcirla por las cercanías de la ciudad de Abidjan. 85,000 personas necesitaron cuidados médicos, paralizando el frágil sistema sanitario del país. Ocho personas fallecieron a causa, al parecer, de la exposición a esta basura química. Trafigura acudió al juez pidiendo protección ante la filtración de un documento confidencial y Wikileaks reveló todo el entramado. 

Bastante repercusión también tuvieron las cintas que revelaban la intrahistoria de los atentados del 11-S, segundo a segundo. Wikileaks puso a disposición del lector en noviembre de 2009 medio millón de comunicaciones que fueron emitidas y recibidas durante aquel día en las Torres Gemelas y en la sede del Pentágono, la mayoría de ellas emitidas por el FBI o la policía de Nueva York. Las llamadas telefónicas, los correos electrónicos y los SMS interceptados que se recogían en la web a lo largo de 12 páginas despertaron la polémica sobre el respeto a la intimidad de miles de personas o sobre la necesidad de mostrar gratuitamente el dramatismo que sobrevino en los momentos posteriores a los ataques. 

Pero el caso más relevante fue la difusión del vídeo Collateral Murder, en el que un helicóptero Apache estadounidense abatía el 12 de julio de 2007 a una docena de personas en un barrio de Bagdad. El vídeo dio la vuelta al mundo con más de cuatro millones de visitas en 72 horas en YouTube. En él se mostraba que entre los muertos se hallaba el cámara de Reuters Namir Noor Eldeen, y su chofer Saeed Chmagh. Las imágenes trajeron las denuncias de las organizaciones de periodistas y obligó al Pentágono a abrir una nueva investigación del ataque.

Fuente: www.elpais.com