viernes, 20 de agosto de 2010

El hampa amenaza a medios de Zacatecas

Texto colectivo publicado por varios periódicos nacionales

CIUDAD DE MÉXICO, México, agosto 20.- Las presiones y amenazas del crimen organizado contra directivos y reporteros de diarios en Zacatecas para que publiquen información contra el Ejército se registraron luego de diversos golpes que las fuerzas armadas asestaron contra narcos en la entidad.

De acuerdo con información castrense, en los últimos meses los militares han intensificado sus operativos en Zacatecas, particularmente en el municipio de Fresnillo, donde se ha detenido a presuntos traficantes de droga, secuestradores y personas identificadas como halcones, quienes se dedican a seguir las acciones contra el crimen.

A partir de estos hechos, en Fresnillo han aparecido mantas y diversos grupos de personas que denuncian supuestos abusos por parte de los militares y exigen la salida del Ejército.

El pasado miércoles, directivos de los diarios Imagen y La Jornada en Zacatecas dieron a conocer que fueron presionados por presuntos integrantes del crimen organizado para que dieran a conocer información sobre esta supuesta inconformidad social con el Ejército y, en particular, un desplegado contra las fuerzas armadas.

Al no acceder a las exigencias, los periodistas recibieron amenazas telefónicas de que se actuaría en su contra.

Ayer, el gobierno de Zacatecas emitió un comunicado en el que informó que, luego de enterarse de las amenazas, el procurador general de Justicia del estado, Ambrosio Romero Robles, ofreció a los directivos de ambos rotativos apoyo y vigilancia de sus instalaciones.

El documento agrega que el pasado sábado 14 de agosto la gobernadora de la entidad, Amalia García Medina, se reunió con un grupo de periodistas para ofrecerles el respaldo de su administración ante las presiones del crimen y les dijo que respetaría su decisión de publicar o no la información que exigen los presuntos delincuentes.

"Les manifiesto respeto y apoyo absoluto a la decisión que tomen cada uno en lo personal o de manera colectiva, de publicar o no los desplegados que recibieron por parte de la delincuencia organizada", explicó el comunicado.

El texto informó que hoy García Medina se reunirá con su sucesor en el gobierno zacatecano, Miguel Alonso Reyes, para acelerar el proceso de entrega-recepción de la administración, sobre todo en lo relativo a seguridad.

Esta información se publica de manera simultánea en los diarios Excélsior y El Universal, ente otros.


jueves, 19 de agosto de 2010

Visitan relatores de ONU a México por violencia contra periodistas

ACAPULCO, México, agosto 19.- La violencia que sufren periodistas en México fue una de las principales iniciativas de la visita oficial de los relatores especiales de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En su visita al puerto, realizaron el seminario y discusión en las instalaciones de la Universidad Loyola.

Lo anterior, con la finalidad de unificar criterios en los periodistas para informarles acerca de los términos legales con los que se pueden defender explicaron tres temas; violencia contra periodistas, acceso a la información y pluralidad y diversidad.

El relator Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión, Frank La Rue, dijo que el tema principal de su visita es la agresión y violencia que viven los periodistas en su función.

"Las y los periodistas requieren una mayor protección del Estado, porque cumplen una función de informar, documentar a la población y esa protección tiene que ser contra cualquier acto de violencia sin calificar si la violencia es producto de su profesión o no", señaló.

Señaló que a nivel mundial México ocupa el quinto lugar en asesinatos de periodistas, mientras que de América Latina se ubica en el primer lugar.

Insistió que bajo el ejercicio del oficio debe de haber solidaridad entre los compañeros de los diferentes medios de comunicación con el único objetivo de proteger al trabajador.

Ambos relatores insistieron en el rechazo de la monopolización de los medios de comunicación, y por el contrario tener varios canales para verter la información correcta, con independencia de las instituciones gubernamentales.

El crimen organizado hay que frenarlo a tiempo, pero lo más importante es resolver el tema de la impunidad, en cualquier país del mundo genera violencia, sin embargo, no será hasta el 24 de este mes cuando brinden un informe detallado de su visita al país, indicó.

La relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Catalina Botero, dijo que periodistas y abogados están alejados del lenguaje que se maneja entre diferentes profesiones, lo que complica el entendimiento al momento de defenderlos o interponer una denuncia.

Dijo que se requiere generar justicia en sus países, aquellos que buscaron la forma de llegar al sistema interamericano, aprendiendo a utilizar el lenguaje para cuando hagan un reclamo sea mediante derecho y una exigencia, afirmó la relatora especial.

Gutiérrez Vivó: la persecución continúa

CIUDAD DE MÉXICO, México, agosto 19.- Autoexiliado en Estados Unidos desde hace poco más de un año, el empresario y periodista radiofónico José Gutiérrez Vivó acusa al gobierno de Felipe Calderón de haber ejercido una "censura llevada al extremo".

Asegura que fue víctima de la "la persecución del poder" y responsabiliza de ello al ex coordinador de Comunicación Social de la Presidencia, Maximiliano Cortázar; al secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón; a la dirigencia del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio (STIRT), encabezada por Ricardo Acedo Samaniego, así como a las autoridades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

En entrevista telefónica con Proceso, Gutiérrez Vivó niega que haya solicitado asilo político, "aunque tendría todo el derecho por haber sido víctima de una persecución del poder" que se agravó, asegura, desde que en diciembre de 2006 denunció públicamente que Cortázar le advirtió que él y su empresa Monitor estaban "castigados", y que el gobierno federal estaría pendiente de su comportamiento.

Gutiérrez Vivó señala que en el último encuentro que sostuvo con Cortázar, actual vocero de la dirigencia nacional del PAN, éste le dijo que "al señor Aguirre no se le toca", en clara referencia a Francisco Aguirre Gómez, directivo y accionista del Grupo Radio Centro, con quien Gutiérrez Vivó protagonizó un litigio de más de nueve años (Proceso 1651).

"Es públicamente sabido que al Grupo Radio Centro lo han protegido estos funcionarios del gobierno federal; no ha cumplido con las leyes, a pesar de que perdieron los tres juicios en su contra", subraya Gutiérrez Vivó.

El 29 de junio de 2007, el periodista anunció el fin de 33 años de transmisiones ininterrumpidas de Monitor, programa radiofónico que innovó la información política y se mantuvo durante varios lustros como el más escuchado del cuadrante mexicano.

"Se nos murió Monitor. No estaba enfermo, pero se nos murió Monitor", denunció Gutiérrez Vivó en aquella inusual transmisión en la cual hizo un recuento de las presiones políticas y del boicot económico que se gestaron en su contra desde que el gobierno de Vicente Fox lo acusó de haberse "convertido en perredista".

A las presiones políticas, al litigio con el Grupo Radio Centro y a la suspensión de las transmisiones de las frecuencias 1110 AM y 88.1 de FM, se sumó la huelga del STIRT, en la que intervino el secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, para favorecer a la dirigencia de ese organismo, dice el periodista a este semanario:

"Tanto Max Cortázar como Javier Lozano destruyeron todo, no sé si por voluntad propia o por órdenes superiores. Lo cierto es que ellos han sido los protagonistas de la clara persecución en mi contra."

Después de la suspensión de las emisiones de Monitor, Gutiérrez Vivó entabló, en la primera mitad de 2008, negociaciones con Multivisión (MVS) para integrarse a un nuevo proyecto de esta empresa, junto con la periodista Carmen Aristegui, quien también fue censurada en W Radio, empresa de Televisa.

Ante las versiones acerca de que se incorporaba a ese proyecto, en noviembre de 2008 Gutiérrez Vivó comentó a Proceso que no lo haría. El motivo: "Estoy transitando por un momento en el que enfrento todas las cochinadas" del Grupo Radio Centro.

La puntilla para el periodista y su equipo de reporteros vino el 2 de febrero de 2009, cuando personal del SAT embargó las instalaciones de Diario Monitor, en la colonia Doctores de la Ciudad de México, con el argumento de que la empresa incumplió el pago mensual de un convenio.

Veto
La desaparición del rotativo, el último medio que dirigió en México Gutiérrez Vivó, marcó la pauta de lo que él califica como "un veto periodístico" que le cerró todos los espacios disponibles y dispuso el silenciamiento del caso en la mayoría de los medios electrónicos e impresos.

"Como no tenía trabajo tuve que irme de México. Vine aquí desde hace un año, en el punto más agudo de la persecución. Yo no soy responsable de ninguna de las acusaciones que se me achacan. Mis perseguidores se han dedicado a eso: a desorientar al público", afirma.

Sin precisar en qué ciudad de Estados Unidos radica, Gutiérrez Vivó comenta que trabaja en un proyecto periodístico porque "finalmente mi razón de ser fue dedicarme a la información y es ahora cuando se requiere más que nunca la información sobre el país", enfatiza.

–¿Se encuentra en una situación vulnerable desde el punto de vista jurídico?

–No estoy de ilegal. Mis papeles están en regla y me mantengo al tanto de todo lo que sucede en mi país.

–¿Ha pedido asilo político?

–No, pero hubo y existe una persecución del poder en mi contra. Eso enloquece a cualquiera.

"No puedo darme el lujo de estar vetado en mi propio país. Lo que estos señores del gobierno han cometido son delitos. Hay una responsabilidad muy grande que pende sobre su cabeza. Incurrieron en persecución sistemática en contra de un civil dedicado a la información. Es censura llevada al extremo", recalca.

El periodista también reflexiona acerca de la crisis de imagen y de información que padece el país con el incremento de la violencia generado por la lucha contra el narcotráfico:

"La imagen de México en el extranjero se cae a pedazos. No existe información confiable. Ante el clima de inseguridad y de violencia, muchos empresarios dicen que necesitarían estar locos para viajar a México".

Información inconveniente
La primera emisión de Monitor se realizó el 1 de septiembre de 1974, con el auspicio de Radio Programas de México, propiedad de Clemente Serna Martínez, pionero de la radio comercial en el país, quien contrató los servicios de Gutiérrez Vivó.

En medio de programas radiofónicos dedicados a difundir música y radionovelas, Monitor fue pionero al introducir el concepto de noticiario matutino de larga duración, de seis a nueve de la mañana. Incluía llamadas telefónicas en las que el público se quejaba del incumplimiento de las autoridades, además del concepto de Red Vial, que convirtió el problema cotidiano del tráfico en la Ciudad de México en un tópico informativo.

Dos grandes acontecimientos marcaron el éxito de Monitor: en 1978, el accidente de la plataforma petrolera Ixtoc, de Pemex, generó la primera cobertura aérea del programa radiofónico que llegó a tener a su servicio tres helicópteros, 30 automóviles y 20 motocicletas. En 1992, con motivo de la tragedia de las explosiones en los ductos de Guadalajara, Gutiérrez Vivó fue uno de los primeros en responsabilizar del siniestro a Pemex y no a la fábrica La Polar, a la que inicialmente culparon las autoridades. El trabajo informativo de Monitor provocó que el gobierno de Carlos Salinas descartara al grupo de Clemente Serna como posible concesionario de los canales 7 y 13 de Imevisión.

El primer debate electoral en un medio electrónico se realizó en 1991 entre candidatos al gobierno de Guanajuato: el panista Vicente Fox, el perredista Porfirio Muñoz Ledo y el priista Ramón Aguirre. Fox buscó a Gutiérrez Vivó como uno de sus aliados durante la campaña electoral de 2000.

Paradójicamente, fue durante la presidencia de Fox cuando se inició lo que el periodista califica como una "censura quirúrgica" en su contra, a partir del litigio que entablaron los Aguirre, de Grupo Radio Centro, y Gutiérrez Vivó, por el incumplimiento del contrato que firmaron en 1998.

El caso llegó a la Corte Internacional de Arbitraje, de la Cámara de Comercio Internacional, con sede en París. En enero de 2004, dos de los tres árbitros emitieron el laudo a favor de Gutiérrez Vivó y ordenaron a Grupo Radio Centro el pago de 21 millones de dólares a su ex socio, como sanción por el incumplimiento del contrato mencionado.

Los abogados de la familia Aguirre desconocieron el laudo y acudieron a tribunales mexicanos. En paralelo se inició el proceso de cierre de espacios de Monitor. En marzo de 2004 los propietarios de Radio Centro desplazaron a Gutiérrez Vivó de las frecuencias de su propiedad. En enero de 2007, una mayoría compuesta por cinco ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ratificó el laudo arbitral y le dio la razón a Gutiérrez Vivó. Sin embargo, los 21 millones de dólares nunca llegaron.

A la asfixia económica se sumaron los adeudos del periodista con varios empresarios, en especial con Eduardo Henkel, donante en las campañas de Vicente Fox y de Felipe Calderón. Para pagarle el préstamo, Gutiérrez Vivó le entregó a su acreedor la frecuencia 1560 de AM.

Fuente: www.proceso.com.mx

Suspenden la censura a los medios de prensa en Venezuela por una polémica foto

CARACAS, Venezuela, agosto 19 (DPA).- Un tribunal venezolano suspendió el jueves parcialmente la prohibición a medios de prensa impresos de publicar información e imágenes violentas, tras la polémica por la divulgación de una fotografía de la morgue de Caracas desbordada de cadáveres.

El tribunal duodécimo de Mediación y Protección del niño de Caracas suspendió temporalmente la prohibición que se aplicó al diario El Nacional de difundir informaciones e imágenes con hechos sangrientos, hasta que se resuelvan las demandas introducidas contra el periódico.

Tras la medida, que se extendió a otros periódicos del país, El Nacional podrá volver a publicar noticias y algunas imágenes, aunque su editor, Miguel Henrique Otero, señaló que no aclara qué tipo de fotografías se podrán divulgar.

"El tribunal suspendió parcialmente la medida porque dice que se pueden publicar informaciones hasta que se decida sobre el caso. Esto sigue siendo censura previa porque no dice nada sobre qué fotografía se puede publicar", señaló.

Otero afirmó que las acciones judiciales apuntan a una medida de censura previa, con el argumento de que la foto afectó psicológicamente a los niños.

"En la realidad suceden hechos de violencia a diario y cuando un medio publica eso, resulta que la culpa la tiene el medio", indicó.

Una demanda judicial fue presentada también contra el tabloide Tal Cual, que dirige el ex jefe guerrillero y ex ministro Teodoro Petkoff, por reproducir en su portada la polémica foto.

La fotografía presenta un espacio de la morgue de Caracas en la que se ven cadáveres dispersos por el suelo, amontonados y desnudos, con el título: "15 millones de armas ilegales hay actualmente en el país", indicando que un gran porcentaje de los homicidios se efectúan con armas de fuego.

El diario aclaró que la imagen fue tomada en diciembre pasado y señaló que la morgue de Caracas recibió en los primeros seis meses del año 2,177 cadáveres producto de homicidios.

Fuente:www.elmundo.es

miércoles, 18 de agosto de 2010

Wikileaks se refugia en Suecia para resistir las presiones de EU

ESTOCOLMO, Suecia, agosto 18.- Bajo presión en Estados Unidos y cuestionado por algunas ONG tras la publicación de decenas de miles de documentos clasificados sobre la guerra de Afganistán, el portal Wikileaks encuentra cobijo en Suecia. El Partido Pirata, fundado en 2006 y que pide liberalizar las leyes de derechos de autor y reducir la vigilancia en internet, acogerá varios servidores de la organización, según anunció ayer la formación política del país nórdico. "La contribución de Wikileaks es tremendamente importante para el mundo entero", dijo Rick Falkvinge, líder del partido.

"Deseamos contribuir a cualquier esfuerzo que aumente la transparencia y que ayude a que los poderosos rindan cuentas", afirmó el político sueco, que acordó la colaboración con Wikileaks en una reunión que tuvo en Estocolmo con el fundador del portal, Julian Assange.

El Partido Pirata proporcionará ancho de banda y alojamientos para los servidores de Wikileaks. Si la formación política ganase algún escaño en el Parlamento sueco en las elecciones legislativas previstas para el 19 de septiembre, sus servidores, incluidos los que acogen a Wikileaks, contarían además con inmunidad parlamentaria. El grupo sueco aseguró que el apoyo al portal es parte de su "misión política".

El Partido Pirata, que se presentó en 2006 a los comicios generales en Suecia y se hizo un modesto 1% de los votos, multiplicó por siete su resultado en las elecciones europeas de junio de 2009: el 7,1% de votos que obtuvo le permitió ganar uno de los 18 escaños que Suecia ocupa en la Eurocámara, gracias sobre todo al apoyo de los jóvenes. El partido aboga por la eliminación del sistema de patentes y la despenalización del intercambio de archivos en internet.

"Damos la bienvenida a la ayuda proporcionada por el Partido Pirata. Nuestras organizaciones comparten muchos valores y si miramos al futuro podemos ayudarnos mutuamente a mejorar el mundo", dijo Assange. El portavoz de la organización también expresó su deseo de que el Parlamento sueco que saldrá de las elecciones "considere seriamente" fortalecer aún más la legislación de protección de la prensa en el país. Luego, el fundador de Wikileaks, una figura tan enigmática como la organización, no olvidó recordar que las democracias occidentales "no son siempre tan libres como se podría pensar".

La colaboración del partido sueco da aliento a la organización de Assange, en la cuerda floja desde que publicó a finales de julio los papeles que relatan los errores cometidos en el conflicto afgano desde 2004 hasta 2009. Hace apenas una semana, cinco ONG? entre ellas Amnistía Internacional, que en 2009 premió a Wikileaks por sacar a la luz informes sobre unas matanzas en Kenia? instaron al portal a borrar de los papeles de Afganistán los nombres de los afganos que colaboran con las fuerzas internacionales en el país y que pueden ser víctimas de represalias. También el Pentágono pidió a la organización que retirara los documentos de su página web.

Hasta el momento la respuesta de Wikileaks siempre ha sido negativa. Assange se limitó a pedir a los que plantean la retirada de los documentos su colaboración en la tarea de identificación de los nombres de las personas que pueden verse afectadas. "Estoy muy ocupado y no tengo tiempo de lidiar con quienes prefieren no hacer nada mientras se cubren las espaldas", dijo Assange en respuesta a las críticas de las ONG. Mientras tanto, anunció la inminente publicación de otros 15,000 archivos clasificados sobre la guerra de Afganistán, pertenecientes al mismo paquete de los 77,000 que divulgó en julio.

Wikileaks solicitó ayuda al Pentágono para analizar los documentos y evitar la publicación de los que pueden perjudicar a personas inocentes, según explicó Assange. Y ayer la agencia France Presse, citando declaraciones de una responsable del portal, aseguró que el Ejército estadounidense había aceptado colaborar. "Han dicho que están listos para abrir un diálogo", declaró Kristinn Hrafnsson.

El Pentágono negó tales contactos, según informó poco después la misma agencia. "No estamos interesados en negociaciones para llegar a una versión aséptica de documentos clasificados", dijo en declaraciones a la prensa Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa. El portavoz reiteró en cambio la que viene siendo la petición de Washington desde la publicación de los papeles que "ponen en riesgo la vida de los militares y de los afganos": que Wikileaks "devuelva los documentos, los retire de Internet y no publique ninguno más".

Fuente: www.elpais.com

'Hay que fotografiar los muertos porque se trata de una guerra'

Alejandro Cossío es el ganador del premio de fotografía de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Sus imágenes de Tijuana retratan la violencia despiadada del narcotráfico mexicano

Madrid, España, agosto 18.- Armas, militares y cadáveres. Sobre todo cadáveres: cubiertos por una manta, colgados de un puente, acribillados en grupo o en solitario, con los brazos atados detrás de la espalda o dejados así, como la muerte, en forma de balas, los ha sorprendido. Este es el día a día de un fotoperiodista que vive en Tijuana, México. Con una selección de su trabajo, Alejandro Cossío ha ganado el premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI en la modalidad de fotografía de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano fundada por el escritor Gabriel García Márquez en 1994. Alejandro tiene 35 años, nació en la ciudad de Los Mochis en el Estado de Sinaloa (noroeste del país). Desde los 8 años vive en Tijuana, la ciudad fronteriza con Estados Unidos que ha vivido en los últimos años un recrudecimiento de la violencia del narcotráfico. Decidió titular su trabajo México en el punto de quiebre: "Llevo trabajando en el tema 13 años, desde que empecé en el Semanal Zeta , que siempre se ha caracterizado por tratar temas fuertes. Siempre he estado con ellos, a parte de lo que hice con agencias como freelance. Ahora la situación se ha calmado en Tijuana, pero en 2008 y 2009 empeoró bastante y me puse a documentarlo aún más".

¿Qué supone este premio para usted?
El premio es halagador, pero no cambia nada. Es un ratito de fama y nada más. Solo es una señal de que está bien mi trabajo y de que tengo que seguir por el mismo camino. A parte, espero que me pueda abrir la posibilidad de preparar proyectos más grandes.

¿Qué diferencia, para usted, el fotoperiodismo del periodismo escrito a la hora de reflejar situaciones como la de México?
El fotógrafo tiene que estar en la línea de fuego. Si no, llegas al lugar en el que han pasado las cosas y no tienes foto. El que escribe puede hacer llamadas después, pero el fotógrafo o llega o llega, no hay otra. Tienes que ir allí aunque solo sea para tomar lo último, cuando van a recoger el último casquillo. En la fotografía es un poco más complicado no caer en la obviedad, en la imagen cliché. Hay que luchar contra ese tipo de imágenes.

¿Cómo lucha usted frente a eso?
Tienes que estar informándote constantemente sobre el tema que estás cubriendo, aunque no escribas. De ese modo, cuando llegas al lugar puedes ver más detalles de lo que está pasando y tener más fotos en tu vista.

¿Qué significa ser fotoperiodista del narcotráfico en México? Quizá el miedo juegue un papel importante...
No es miedo, porque con el miedo te petrificas y no puedes hacer nada. Pero sí que debes tener precauciones, mirar hacia un lado y hacia el otro. En la actualidad aquí en Tijuana no hemos recibido amenazas. En el resto del país, sin embargo, las cosas se están poniendo muy muy feas.

El suyo no es el único trabajo periodístico sobre narcotráfico en México que ha conseguido un premio. Este año ha ganado el Ortega y Gasset Judith Torrea, que trabaja en Ciudad Juárez. ¿Qué diferencias hay entre las dos ciudades?
Yo nunca he ido allí, así que de primera mano no puedo decir nada. En cualquier caso, mis compañeros me comentan que el ejército no te deja hacer bien tu trabajo. En Tijuana, parece que hasta te abren la puerta y dicen "Pasa y mira lo que incautamos".

Tuvo que fotografiar a un compañero suyo del Semanal Zeta al que habían matado. ¿Fue el momento más duro de su carrera?
No sé si el más duro, pero fue el que definitivamente me dio una impresión de impotencia y de tristeza. Cuando llegué y reconocí el coche del editor de Zeta, se me empezó a nublar la vista, porque caí en la cuenta de que era él. Pero recompuse el ánimo y empecé a hacer fotos. Solo después, al mirar las imágenes, me enteré de que el que estaba viendo al muerto era su propio hermano. En esos momentos vas en automático.

Alguna vez ha dicho que la Policía no hacía lo suficiente para derrotar a los criminales de los carteles. ¿Qué se puede hacer para combatir la corrupción?
Yo no quiero decir que sea toda la policía, pero hay muchos elementos que trabajaban para uno u otro cartel y muchas investigaciones publicadas por Zeta lo demuestran. ¿Qué hacer? Lo más básico sería votar a otro partido político que haga algo. Pero lo haces y no cambia nada. Me gustaría tener una varita mágica, pero no la tengo.

¿Por qué empeoró la situación en Tijuana a partir de 2008?
Por lo que se refiere a Tijuana fue la más clásica de las luchas por el poder. El cartel de los Arellano Félix se dividió en dos cuando detuvieron a la cúpula. Dejaron a la cabeza a su sobrino, que es uno al que le llaman "El ingeniero". Uno de los lugartenientes que trabajaba con los viejos jefes dijo: "¿Por qué tengo que trabajar por este chaval?" y ahí empezó una guerra por el cartel. El año pasado detuvieron a la mitad de una de estas bandas y a dos cabecillas a los que apodaban el Teo y el Muleta. Allí las aguas se han calmado. Luego, cada región tiene sus problemáticas particulares que desembocan todas en lo mismo: violencia, drogas, secuestros.

¿Qué se ha conseguido con la política de Felipe Calderón (el presidente de la República)?
Solo se ha conseguido que aumente la violencia. Yo pienso que Calderón no traía malas intenciones, tenía ganas de entrarle duro, coger por los cuernos el toro del crimen organizado, cosa que no hizo Vicente Fox (el anterior presidente), pero ellos le han contestado: "No, espérate papito, nosotros vamos a seguir trabajando y tú no vas a conseguir que nos retiremos". Resumiendo, no tenía malas intenciones, pero no tiene ni la inteligencia, ni el poder suficiente para ganarles, por lo menos en los seis años de su mandato.

¿Pero cuál eran las alternativas, si no enfrentarse a los carteles cara a cara?
Tal vez le falló la estrategia. En 2007, cuando se anunció la guerra contra el crimen organizado, el Ejército entró en Tijuana y desapareció cada tipo de crimen, desaparecieron los muertos tirados por la calle. Allí el impacto psicológico fue muy importante, los habían dominado. Pero en poco tiempo los carteles se fueron dando cuenta de que los militares no tenían todo este poderío y emperezaron a contestarles de tú a tú.

¿De las imágenes que te hicieron ganar el premio, cuál es la que representa mejor tu idea de fotoperiodismo?
La que se ve una mano cayendo de una furgoneta. Solo con un detalle se pueden decir muchas cosas, sin tantos muertos, aunque también es necesario fotografiarlos para hacer énfasis en que hay muchos, que se trata de una guerra.

Fuente: www.elpais.com

martes, 17 de agosto de 2010

Prohíben al diario venezolano 'El Nacional'; publicar imágenes sangrientas

CARACAS, Venezuela, agosto 17.- Y la polémica fotografía sigue dando de qué hablar. Este martes, el periódico opositor El Nacional recibió dos notificaciones del Circuito Judicial de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de Caracas, prohibiendo al rotativo publicar "imágenes, informaciones y publicidad de cualquier tipo, con contenido de sangre, armas o mensajes de terror". La otra misiva es una posible multa que equivaldría, al "2% de sus ingresos brutos" anuales.

La imagen, que fue portada el pasado viernes 13 de agosto, muestra un conjunto de hasta 10 cadáveres, desnudos y con cicatrices, algunos de ellos tirados en el suelo, amontados en la única morgue que funciona en Caracas sin ningún tipo de organización. Algunos de los muertos comparten camilla pensadas para una sola persona.

Según el director de El Nacional, la foto fue tomada en "diciembre de 2009", pero la Fiscalía ha puesto en duda su versión y dijo que era de hace cuatro años.

Inmediatamente después de su publicación, muchos portavoces del Gobierno se pronunciaron contra el periódico, acusando a su director, Miguel Enrique Otero, de ejercer "periodismo pornográfico".

Hugo Chávez, que califica la delincuencia como un "problema complejo", denunció el lunes que la prensa está haciendo un "manejo politiquero y pornográfico de la inseguridad".

"Hay estudios que indican cómo después del Caracazo (1989), la violencia se disparó en las calles (...) Es un problema complejo, de todos nosotros. Se ha convertido en un factor contrarrevolucionario de peso", señaló el lunes por la tarde durante una llamada telefónica al canal estatal.

Como argumento y consuelo, Chávez añadió que es una tragedia mundial: "la violencia, la delincuencia, el narcotráfico, asesinatos, guerras, invasiones. Aquí en Venezuela, sigue siendo un problema como lo es; estamos todos los días atendiéndolo".

El líder socialista echó la culpa a los Gobiernos de la IV República (antes de 1998, cuando Chávez fue electo y cambió la Constitución), porque "los delincuentes que hoy tienen 20 ó 25 años son consecuencia del abandono anterior".

Otros periódicos venezolanos han publicado la fotografía, por solidaridad con El Nacional, como Tal Cual o El Correo del Caroní.

La presidenta del Instituto de Derechos de Niños y Adolescentes (Idena), Litbell Díaz, acudió este martes al Ministerio Público para pedir acciones legales contra todos los medios que recojan en sus páginas la publicitada imagen.

"Uno no puede si no conmoverse, cuando piensa las consecuencias que puede tener, que nuestra adolescencia esté expuesta a estas situaciones", dijo la funcionaria a las puertas del edificio oficial.

La seguridad, la mayor preocupación de los venezolanos
La inseguridad –según todos los sondeos- es la mayor preocupación de los venezolanos. Aunque no existen cifras oficiales, puesto que el Gobierno dejó de publicarlas en 2006, un estudio de la ONG Observatorio de la Violencia (OVV) señala se cometieron 16,047 homicidios en 2009. Cifras extraoficiales de la policía científica filtradas a la prensa rebajan esta cifra hasta los 13,780.

Entre 700 y 900 de estos asesinatos serían ajusticiamientos extrajudiciales de los funcionarios policiales, según denuncias de la ONG de Derechos Humanos, Cofavic.

La mayoría de las personas caídas en tiroteos son hombres jóvenes, entre 15 y 26 años de edad, sin estudios básicos y mucho menos un empleo formal.

La oposición denuncia que el Gobierno de Chávez dedica sólo el 2 % del Presupuesto Nacional a seguridad ciudadana, en tanto que el resto de los países del mundo la cifra se coloca entre el 9% y el 11%.

Ante la falta de recursos y el déficit de funcionarios, algunos cuerpos permanecen en la calle durante toda la madrugada porque no hay policías disponibles para levantar el atestado. Tampoco cuentan con suficientes cámaras fotográficas, y muchos agentes utilizan sus teléfonos móviles para hacer fotos de la escena del crimen. O pagan la gasolina de su bolsillo.

"Los bajos sueldos y las condiciones de vida de muchos policías son caldo de cultivo de estas cifras. No es casual que el cuerpo que más grupos parapoliciales tenga sea el CICPC, que se encarga de investigar el 90% de los asesinatos en Venezuela", apunta Liliana Ortega, directora de Cofavic.

En su editorial de este martes, El Nacional reafirma su intención de seguir informando sobre el problema de la inseguridad, y acusó al "régimen golpista y sangriento" de Chávez de caracterizarse por su "cobardía y torpeza".

"No contentos con cerrar Radio Caracas TV y más de una treintena de radioemisoras, tratar de apabullar con todos los métodos sucios de que son capaces a Globovisión (…) Ahora van contra El Nacional", dice el periódico caraqueño en sus páginas de opinión. "Aquí los esperamos, como siempre lo hacemos con los abusadores del poder, con las armas rotundas de la dignidad y del coraje".

Fuente:www.elmundo.es

domingo, 15 de agosto de 2010

A vueltas con la transparencia

Juan Luis Manfredi
Agosto 15.- España ha presidido el semestre europeo con la anomalía de ser el único país grande de la UE que carece de una ley de acceso y de transparencia de la Administración Pública. Esperamos que el Gobierno cumpla su promesa electoral y apruebe dicha ley antes de que finalice la legislatura. Además de aprobar la ley, le toca al Ejecutivo impulsar el reglamento, la cultura de la transparencia, la disposición de los archivos, el gobierno abierto, la formación de los empleados públicos y el uso de las tecnologías.

En Estados Unidos, la ley (FOIA: Freedom of Information Act) ha cumplido más de 40 años y ha avanzado más bajo las presidencias demócratas. Obama no ha sido menos y publicó al día siguiente de su toma de posesión el memorando que orientará la libertad de acceso durante su mandato. El mensaje es sencillo: en caso de duda, prevalece el derecho de los ciudadanos sobre el secreto del Gobierno. Mediante tales medidas, ahora mismo están disponibles todas las facturas firmadas por la presidencia, los vídeos de las intervenciones o la vinculación entre los votos de los senadores y las donaciones que reciben para sus campañas. George W. Bush dio instrucciones para que se hiciera exactamente lo contrario y se cumpliera la ley... al pie de la letra, sin un mínimo de interés o apoyo por parte de la Administración o las agencias federales.

La cultura de la transparencia consiste no únicamente en la puesta a disposición del público de datos, sino en la organización de la documentación y su catalogación, la eliminación de la arbitrariedad y la obligación de destinar recursos humanos y económicos. Es un trabajo arduo, pero puede servir de ancla para recuperar la credibilidad de los partidos políticos y los Gobiernos en todos los niveles. Ante el auge de la corrupción, el nepotismo y la decadencia de algunas organizaciones sociopolíticas, no está de más recordar el aforismo de Louis Brandeis, juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos entre 1916 y 1939: la transparencia es el mejor de los desinfectantes ("Sunlight is said to be the best of disinfectants"). Frente a la extensión de la manía de la rueda de prensa sin preguntas de periodistas, hace falta lo contrario. Hay que ejercer el derecho a preguntar, tener el acceso a las fuentes directas e insistir hasta que se responda por aquello que se ha preguntado.

Los periodistas tenemos mucho que aportar al buen desarrollo de la transparencia. La experiencia confirma que el periodismo de investigación sale reforzado. No todos los años aparece una historia como el escándalo de Guantánamo, los papeles del Pentágono o la imprevisión de Bush ante el inminente ataque de la entonces poco conocida Al Qaeda, pero sí que existe un compromiso cívico con los lectores diarios. De hecho, en Estados Unidos, los diarios locales lideran el uso de la FOIA y, gracias a ella, dedican numerosas páginas a contenidos exclusivos tales como los derechos de los consumidores, las cuestiones medioambientales que afectan a la comunidad, la denuncia de casos de nepotismo o corrupción.

Recientemente, nos ha impactado el vídeo de Reuters sobre el asesinato de un periodista en Irak, que ha visto la luz gracias al uso de esta ley. En México, el periodista Daniel Lizárraga reveló la opacidad en el gasto de las transiciones presidenciales. En Estados Unidos, se ha divulgado la correspondencia de Henry Kissinger, la dinámica y alcance de la ayuda a la contra en Irán o la documentación acerca de la invasión de Bahía Cochinos. En América Latina, los ciudadanos han empleado sus respectivas leyes de acceso y la propia FOIA estadounidense para la reconstrucción de la memoria de las dictaduras. Los desaparecidos, la violación de los derechos humanos y el colaboracionismo de unos u otros Gobiernos quedan al descubierto porque existía un registro de las acciones, de las personas que tomaban las decisiones y de los métodos empleados para la tortura y muerte.

Centenares de personas anónimas han reclamado la información sobre sus familiares y amigos para saber qué les sucedió realmente. Acogiéndose a la FOIA, algunos vecinos de los Estados de Pensilvania o Virginia reclamaron a la Agencia Federal de Medioambiente información objetiva y veraz sobre las consecuencias de las emisiones de carbón en determinadas poblaciones. En Alemania, cada uno puede acceder a los datos personales que la Stasi tenía almacenados y clasificados sobre ellos mismos. En la misma línea, los movimientos sociales pueden recuperar y poner información que de otra manera se pierde en los Presupuestos Generales del Estado, las comisiones gubernamentales o las fundaciones públicas.

El desafío de la transparencia informativa es una cuestión que debe abordarse pronto para adecuarnos a la realidad europea. Lo importante es la aprobación de una legislación avanzada, que aproveche el conocimiento adquirido por los países del entorno para legislar el acceso, los medios electrónicos y los reglamentos correspondientes, así como reformar las leyes de archivo de la Administración y la de secretos oficiales. La lucha contra la corrupción, la recuperación de la credibilidad del Gobierno y el abono de la esfera pública pasan necesariamente por la rendición de cuentas, el ejercicio del buen periodismo y la mejora de la calidad de la democracia.
(El autor es periodista y profesor de IE University)

Fuente: www.elpais.com

sábado, 14 de agosto de 2010

Hasta 50 años de cárcel a asesinos de periodistas: PRI

CHIHUAHUA, México, agosto 14.- La bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Congreso local anunció que presentará una iniciativa para reformar el Código Penal estatal a fin de elevar a 50 años de prisión a quien cometa homicidio en contra de un periodista.

En rueda de prensa, el coordinador del tricolor, Fernando Rodríguez Moreno, dio a conocer que ante las agresiones y asesinatos de los que han sido víctimas los trabajadores de la información es necesario tomar las medidas pertinentes para garantizar su integridad y el derecho a la libertad de expresión.

La reforma será presentada en la Comisión Permanente en los próximos días, en concreto, se trata de extender los supuestos de agravante para el homicidio doloso, que en ese sentido actualmente contempla sólo a elementos de cuerpos de seguridad.

De aprobarse, el artículo 136 del Código Penal quedaría de la siguiente forma: "Se considerará homicidio agravado cuando se cometa con: premeditación, ventaja, traición, alevosía, retribución, por el medio empleado, saña o en perjuicio de servidores públicos que se encarguen de la administración o procuración de justicia, o de periodistas".

La medida contemplaría reporteros, jefes de información, camarógrafos, fotógrafos, editores y propietarios de medios de comunicación.

"El libre desarrollo de la profesión periodística se ha visto lastimado por el aumento de agresiones contra dicho gremio", sostuvo el legislador. Informó que para que se consideren las agravantes es condición que el crimen se cometa como represalia al ejercicio periodístico.

Recordó que en la última década han sido asesinados en la entidad 11 periodistas; aunque el Colegio de Periodistas de Chihuahua y la Comisión Estatal de Derechos Humanos elevan la cifra según sus reportes a 14.

Protocolo de Seguridad, en puerta
En los próximos días entrará en vigor el Protocolo de Seguridad para Periodistas, mismo que elevará a calidad de testigos protegidos a los comunicadores que reciban amenazas por su ejercicio de informar a la población.

Chihuahua, la entidad más violenta del país en los últimos años, es uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo en México, coincidieron organizaciones de reporteros y comunicadores en reunión con representantes gubernamentales que participaron en la elaboración del documento.

El protocolo fue elaborado para instruir sobre las medidas de seguridad que se deben aplicar para salvaguardarse en el ejercicio profesional, al tiempo que contempla una serie de compromisos por parte del gobierno en aras de garantizar el derecho a la información.

Un punto innovador para proteger a los periodistas es el "Procedimiento Cautelar de Protección", que consiste en asegurar su integridad, la de su familia y del medio de comunicación.

"De acuerdo a la experiencia internacional, las medidas cautelares podrán ir desde seguridad personal hasta traslado del periodista fuera de la zona de origen, dependiendo del caso", según se estipula en el protocolo.

Se cuidan como en guerra
Un grupo de periodistas de la televisora árabe Al Jazeera, con sede en Qatar, realizó durante la semana en Ciudad Juárez, Chihuahua, una serie de documentales sobre la violencia.

El miércoles, tres reporteras arribaron al sitio donde fue ejecutado el sobrino del ex líder de Acción Nacional Manuel Espino Barrientos, Hugo Francisco Zamora Ochoa. Con una escolta de siete policías municipales descendieron de unidades blindadas ataviadas con casco y chalecos antibalas.

No platicaron con otros medios y se limitaron a revelar que las medidas fueron sugeridas por el propio presidente municipal José Reyes Ferriz.

Fuente:www.eluniversal.com.mx

SCJN pide asegurar condiciones para labor periodística

CIUDAD DE MÉXICO, México, agosto 14.- Es indispensable asegurar a periodistas y medios de comunicación condiciones para difundir las más diversas informaciones y opiniones, afirmó el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Guillermo Ortiz Mayagoitia, durante el encuentro que sostuvieron miembros del Poder Judicial Federal con los relatores para la protección de la libertad de expresión de la ONU y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la OEA.

En la reunión, Frank La Rue y Catalina Botero, relator especial sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y de Expresión de la ONU, y relatora especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, respectivamente, destacaron el papel de la SCJN en la defensa de este derecho a través de las resoluciones que emita.

Fuente:www.eluniversal.com.mx

La Fiscalía venezolana investiga a un diario por publicar una foto de cadáveres en una morgue

CARACAS, Venezuela, agosto 14 (EFE).- La Fiscalía venezolana informó este sábado que ha iniciado una investigación por la publicación en un diario privado crítico del Gobierno del presidente del país, Hugo Chávez, de una foto de cadáveres en la morgue de Caracas.

El expediente del caso se abrió a solicitud del Frente de Estudiantes Contra la Privatización de la Universidad Central de Venezuela (Fecpucv), indicó una nota de prensa de la Fiscalía.

"La fotografía sobre un conjunto de cadáveres que permanecía en la morgue de Bello Monte de Caracas (...) habría sido tomada años atrás", aseguró, y fue publicada" el viernes por el diario El Nacional, señaló la misiva oficial.

La Fecpucv alegó ante el despacho judicial que la publicación de la imagen en la prensa "vulnera el derecho a la integridad moral y psíquica de los niños, niñas y adolescentes, así como a recibir información adecuada a su formación integral", precisó la Fiscalía.

El Ministerio Público informó además que este sábado "ejerció ante el tribunal de guardia de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes" de Caracas "una acción de protección por infracción a la protección de vida".

El rotativo caraqueño, abiertamente opositor al Gobierno de Hugo Chávez, publicó el viernes en primera página la foto, que muestra cuerpos semidesnudos y desnudos, ensangrentados y amontonados en mesas y piso de la Morgue de Bello Monte, la única de Caracas.

La imagen fue tomada en "diciembre pasado", según reza en el pie de foto y confirmó el editor del diario Miguel Henrique Otero, quien dijo ayer que la publicó para hacer "reaccionar" al Gobierno frente a la "terrible delincuencia" que azota a Venezuela.

"Basta pararse a las puertas de la morgue para ver lo que pasa ahí, el hacinamiento, porque el hampa está desbordada", sostuvo Otero en declaraciones a la cadena privada de noticias Globovisión.

Por su parte, el jefe de la policía científica CICPC, Wilmer Flores, condenó ayer mismo la publicación de la imagen por El Nacional.

El jefe policial argumentó que la imagen fue tomada en "el 2006 y no en la actualidad".

Flores reclamó que el rotativo "juega con el dolor ajeno" y desconoce "el esfuerzo" de los organismos de seguridad del Estado para combatir la criminalidad, que disminuye de forma "progresiva" en Venezuela.

Según todos los sondeos, la inseguridad es la mayor preocupación de los habitantes de Venezuela, donde se registra un promedio de 10,000 muertes violentas al año, según datos de un estudio policial filtrado a la prensa en 2008.

Las autoridades venezolanas no divulgan oficialmente cifras sobre la inseguridad al menos desde 2006, y los pocos datos que se conocen los publica la prensa local con base en documentos filtrados o por recopilación de cifras a partir de registros policiales.

El Nacional publicó ayer que, según "cifras extraoficiales" de la policía científica, entre enero y junio pasados fueron asesinadas "5,186" personas en Venezuela.

También contrastó datos sobre la violencia al presentar un informe de la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), según el cual en 2009 se cometieron "16,047 homicidios" en Venezuela, mientras "cifras extraoficiales del CICPC" reportaron "13,780" asesinatos en el mismo período.

Fuente:www.elmundo.es

viernes, 13 de agosto de 2010

La voz minimalista. Entrevista con Leila Guerriero

Juan Miguel Álvarez
Agosto 13.- Todo empezó con un relatito —como dice ella— titulado "Ruta cero". Era la historia de una pareja que huía de la policía tras haber robado un banco, narrada en una primera persona femenina. Leila, de 22 años, lo dejó en la oficina de Verano 12, suplemento del diario Página 12 encargado de publicar cuentos de los lectores. "El suplemento ya estaba completo y me sugirieron en la recepción que lo dejara a nombre de Jorge Lanata, en ese momento el director del diario. Yo lo dejé a nombre de Lanata sin ninguna esperanza de que lo publicaran". Regresó a Junín, su ciudad, a 260 kilómetros de Buenos Aires, y a los tres o cuatro días su papá la levantó de la cama: "Nena, nena, hay un cuento tuyo publicado en la contratapa de Página 12".

Nacida en 1967, Leila despertó a la lectura desde los seis o siete años. Sus padres —él, ingeniero químico, y ella, maestra y ama de casa— tenían una biblioteca nutrida con autores latinoamericanos tipo García Márquez y Horacio Quiroga, y no pocos títulos de best sellers gringos. "En ese sentido, mis padres hicieron muy bien, fueron muy poco prejuiciosos". Su papá les leía —a ella y a sus hermanos— libros de cuentos y revistas de comics. "A veces nos enganchaba para el día siguiente diciendo: 'Seguimos mañana', y nos quedábamos con esa cosa del 'Continuará…', como con las ganas de que la historia siguiera". Cuando tuvo criterio propio para escoger sus libros se metió con clásicos como Dostoievsky y Dickens. La lectura de El vino del estío la impulsó a escribir como Ray Bradbury. "Creo que es algo que le pasa a todo el mundo: uno empieza a escribir queriéndose parecer a su escritor favorito. Probablemente ellos hayan empezado igual".

Para esos días, ya había adquirido la costumbre de siempre ir acompañada de un libro al destino que fuera. La primera vez que lo hizo tenía siete años y a su maestra le sorprendió que en su morral tuviera La isla de los estados, de Julio Verne. "Yo no sé qué habré hecho con ese libro, porque yo jugaba en los recreos, no era una niña autista que permanecía en un rincón leyendo un libro. Creo que era un acto de seguridad, de saber que en el fondo un libro es como un compañero, con el que sabés que podés interactuar, hablar". Hoy dice que es una "lectora en movimiento" y que un libro la salva de cualquier circunstancia inestimable, por ejemplo, esperar a alguien o hacer fila en un banco. "De hecho, he llegado tarde a algunas citas porque cuando llego a la esquina y me doy cuenta de que no llevo un libro, regreso a buscarlo".
Mis conversaciones con Leila comenzaron sin ella saberlo. En el Festival Malpensante 2008 en Bogotá, en un texto titulado "La lección de Homero" que leyó a un auditorio, daba luces sobre el oficio de escribir perfiles. Allí Leila dijo que usaba grabadora por varios motivos: "porque no puedo tomar notas y pensar al mismo tiempo, porque no puedo tomar notas y escuchar al mismo tiempo, porque no puedo tomar notas y mirar a los ojos al mismo tiempo, porque tomar notas mientras otro habla es la representación perfecta de un interrogatorio policial pero, sobre todo, y como dijo el periodista argentino Martín Caparrós en un encuentro de cronistas reciente, porque no sólo importa lo que la gente dice sino cómo lo dice". Y yo que muchas veces no la usaba pues se me aparecía la figura capital de Ryszard Kapuscisnki diciendo con su dedo en alto que el grabador intimidaba a los entrevistados, me pegué de las palabras de Leila para no dudar en sacarla cuando fuera necesario.

La idea que más me sugestionó de esa lectura, sin embargo, fue el modo en que ella se hacía una decena de preguntas antes de enviarle un texto al editor, como prueba rigurosa de que había llegado al punto final: "¿Tiene toda la información necesaria, las fechas son correctas, las fuentes están citadas, la cronología tiene saltos inentendibles, hay escenas estáticas intercaladas con otras de acción, fluye, entretiene, es eficaz, no tiene mesetas insufribles, hay descripciones, climas, silencios, tiene todos los datos duros que tiene que tener, hay equilibrio de voces y opiniones, hay palabras innecesarias, tics, autoplagios, comas mal puestas, faltas de ortografía, me esforcé por darle, a cada frase, la forma más interesante que pude encontrar?". Y digo que me sugestionó porque en adelante he aplicado la misma forma de autoevaluación antes de creer terminado un texto. Meses después, Camilo Jiménez, hoy editor de la revista Soho, me envió ese mismo aparte —mientras editábamos un perfil— y me contó que se lo ponía a sus estudiantes universitarios como pauta de escritura.

Tras unos quince años ininterrumpidos de escribir y publicar en varias revistas y periódicos de su país y en las mejores plazas del periodismo narrativo latinoamericano, Leila dio a luz Los suicidas del fin del mundo (Tusquets, 2006). Crónica de unas 40 mil palabras sobre la vida de un pueblo recóndito de la Patagonia argentina, que padece el suicidio de varias decenas de sus habitantes desde finales de la década del noventa. Y en 2009, publicó con el sello Aguilar una antología de sus crónicas y perfiles bajo el título Frutos extraños. Cuando le pedí esta entrevista, en la más reciente edición del Festival Malpensante, fue para hablar de estos dos libros, de su método de trabajo y una que otra idea suelta sobre el estado de nuestro oficio en América Latina. Leila llegaba de impartir un taller de escritura de crónicas en el diario El Espectador y con la gracia de sus palabras —en un acento no tan porteño pero inexorablemente argentino— y el viento sabanero bamboleando su melena indómita, me dijo que charláramos al día siguiente. Día en que recibió el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI por la crónica "El rastro en los huesos" y antes de que los compromisos ineludibles que se desprenden de estos reconocimientos atajaran nuestra conversación, hallamos un par de muebles cómodos en el vestíbulo del hotel.
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¿Qué pasó luego de que tu papá te despertó para contarte que habían publicado "Ruta cero" en Página 12?
Llamé por teléfono. Jorge Lanata me preguntó quién era yo, de dónde había salido, me dijo que fuera a Buenos Aires, que me quería conocer. Fui. Nos reunimos. Me preguntó qué quería hacer, le dije que quería escribir y me dijo: "Bueno, si querés escribir tenés que venir a vivir a Buenos Aires". Yo ya había vivido en Buenos Aires, estudiando, y dije: "Pero bueno, vivir acá vendiendo tapados en un shopping y escribir en mis ratos libres para mí no es una opción, así que si tenés un trabajo…". Seis meses después me ofreció ser redactora en Página 30, la revista mensual de Página 12, ahí empecé.

¿Podría decirse que Jorge Lanata fue tu descubridor?
No sé si descubridor porque aceptarlo me echa un elogio involuntario con lo cual yo prefiero decir que él es un gran editor y que tiene buen ojo. Le debo todo, si no hubiera sido por él no sé qué hubiera sido de mi vida.
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Una de las ideas que has defendido en tu carrera es que el trabajo cuando es bueno se sostiene solo pues un buen texto siempre encontrará un buen editor que lo publique.
Sí. Confío en eso.
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En ese sentido, un buen editor termina siendo un buen descubridor.
Sí. Es que después, cuando estás del otro lado, cuando sos editor, te das cuenta de que tampoco hay tanta cosa que valga la pena. Llega mucho, ahora que edito una revista, la verdad, es que llegan muchas ofertas y muy cada tanto uno descubre una voz con algo distinto, con algo que te sorprenda. Entonces, me imagino que un buen editor es eso: un tipo que está buscando, un gran curioso que siente un sobresalto muy feliz cuando descubre algo que no esperaba.
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Hace un tiempo le escuché decir a Mario Jursich, cuando era subdirector de El Malpensante, que le parecía poco probable que en algún rincón del mundo hubiera un escritor genio trabajando día a día en su obra sin ningún interés de que alguien se la leyera o que alguien la conociera, de que en algún escritorio se estuviera cocinando un nuevo Ulises cuyo autor no estuviera para nada interesado en que lo descubrieran. ¿Estarías de acuerdo?
No tengo idea. Creo que cualquier cosa es factible… el mundo es tan diverso que decir no… lo que sí me parece es que no hay tanto talento dando vueltas como el común de la gente, desde afuera, cree. Uno no descubre diez buenos escritores por año, ni uno a veces. Es un poco difícil pensar que alguien esté escribiendo una obra genial, encerrado en su casa sin querer que nadie sepa y ese tipo viva en una especie de bosque canadiense. Demasiado romántico. Lo que digo es que sí podría existir un tipo genial que no esté teniendo el acceso que debería tener a ser publicado porque de pronto es carpintero o se dedica a otra cosa.
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¿Cuando entras a Página 30, ya habías leído periodismo narrativo o lo descubriste en ese impreso?
Leía mucho a un cronista argentino, Martín Caparrós; que yo recuerde en ese tiempo no había tanta producción de periodismo narrativo. Puede que estuviera equivocada, como no estudié periodismo era un poco más ingenua en ese sentido, no sabía distinguir el periodismo a secas del periodismo narrativo, llegué a saber lo que me gustaba sin saber que era periodismo narrativo: me gustaba escribir las cosas con calma, tomarme mucho tiempo, ir a fondo, tener una mirada, no necesariamente en primera persona, y todo eso lo fui aprendiendo cuando decodificaba a Caparrós y a Rodolfo Walsh. Fui muy intuitiva y me parece que mucha gente empezó así aunque ahora todos digamos "Yo soy cronista".
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¿Cuáles eran tus intereses como escritora de crónicas en aquellos días de Página 30?
Algunas cosas me las encargaban, yo era una chica de 22 años que tenía un puesto de redactora envidiado por todo el diario, pero no sabía trabajar: lo que a alguien le tomaba un día de escritura, a mí me costaba el sueño, leerme cuatro volúmenes y terminaba escribiendo 25 líneas. Sobreactué siempre para cubrir esa carencia. Después se transformó en un método. Recuerdo una nota que me mandaron a hacer: la diferencia entre la educación privada y la educación estatal, en una crónica con testimonios, con escenas… después hice muchos perfiles, le hice un perfil al primer periodista de Chimentos de la televisión que ahora es una voz única en el rubro chimentero y el tipo a mí me parecía interesante más allá de que fuera chimentero. Y tuve un editor al que no le parecía un disparate; he tenido mucha suerte, siempre tuve editores a los que les parecían lógicas mis historias.
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¿Esos intereses eran mucho más culturales que políticos?
Eran culturales-sociales, digamos, yo estaba muy metida con toda la cosa marginal de villa miserias, contaba muchas historias del margen, de sitios de la ciudad llenos de carencias. Pero también hice una nota sobre la vida de las monjas de clausura de un monasterio en 9 de Julio.
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Historias que siempre tienen un trasfondo político.
Bueno, es que uno siempre termina contando las cosas desde el punto de vista político. Si elegís contar una historia de una población lo tenés que hacer parado desde un lugar, no digo Peronista o Radical, digo con un punto de vista político en el sentido de que sos un animal político. Si trabajás como periodista, todo el tiempo estás haciendo opciones políticas y si tenés una mirada eso es una opción política.
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Los suicidas del fin del mundo. ¿Cómo llegas a la historia del libro: pura intuición a partir de un caso de suicidio o sabías de antemano todo el drama del pueblo?
Fue una casualidad muy rara: cuando trabajaba en el diario La Nación, me llegó un email masivo de una ONG llamada Poder Ciudadano donde contaban acerca de un programa llamado Plan de Jóvenes Negociadores, que tenía que ver con implementar un sistema de resolución de conflictos sin violencia y decía que lo iban a hacer en dos o tres localidades de la Argentina, una de ellas era Las Heras y explicaban los motivos por los que lo iban a aplicar ahí. La idea era conversar con adolescentes y con sus adultos para que en vez de agarrarse a piñas o a romperse botellas en la cabeza, aprendieran a negociar. Decían que lo iban a hacer en Las Heras porque tenía 40 por ciento de desempleo, una población golondrina que iba y venía, alcoholismo extremo, embarazo adolescente y que en el último año se habían suicidado 22 personas.

Era finales de 2001. Y me pareció que había una historia ahí. En ese momento yo colaboraba en Rolling Stone, edición Argentina, y me dijeron: "Sí, andá", pero vino la crisis y todo mundo se quedó sin dinero para nada; decidí esperar. Hasta que por mi cuenta fui por primera vez a Las Heras en marzo de 2002. Tenía en mente una crónica para Gatopardo, pero no imaginaba un libro. Después, el libro fue surgiendo solo, de a poco.
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La primera sensación que me dejó esta crónica fue la de que estaba construida a partir de imágenes que se vuelven leit motiv a lo largo de la historia. Una es la presencia del viento, supongo que el viento patagónico debe ser muy fuerte.
Atroz. Inimaginable.
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La otra son las alusiones a la soledad que se nota en los silencios de los personajes, en los silencios que dejas leer en los diálogos, pero también está la palabra soledad puesta en varias partes. ¿Fuiste consciente desde el trabajo de campo de que ibas escribir esta historia usando estos dos leit motivo eso lo descubriste mucho después, ya en el escritorio?
Mirá, la presencia del viento para mí fue clarísimo desde que estaba haciendo el trabajo de campo. De hecho, cuando llegué a Las Heras lo primero que me pasó fue que bajé del ómnibus y casi me voltea el viento, aparte no peso mucho, como soy delgada sentía que levantaba vuelo. Una vez me voló la tapa de un tacho y casi me pega y la gente te decía todo el tiempo: "el viento… no salgas porque es peligroso". Así empecé a entender la presencia del viento como una situación agresiva, como una especie de monstruo amenazador. De hecho, cuando dije que el viento pateaba la puerta para poder entrar en la radio era verdad, la sensación era "afuera está pasando algo: pum, pum, pum"… estas cosas de las películas de terror donde hay seres del averno golpeando las puertas… esa era la sensación y era la sensación con la que lo vivía la gente. El viento era parte de ellos.

Después, cuando me senté a escribir ya tenía clarísimo que la presencia del viento tenía que estar en el libro, pero como no trabajo con tanta estrategia previa no sabía que el viento iba a cobrar ese protagonismo tan grande. Luego vi que el viento era la música de fondo de toda la crónica.
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La otra imagen es la soledad.
Más que la soledad, el aislamiento.
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¿El aislamiento de un pueblo o el aislamiento de sus habitantes dentro del pueblo?

Las dos cosas: el aislamiento del pueblo desde el punto de vista político, social, geográfico; y el aislamiento de las personas dentro de su pueblo, el aislamiento cultural, el aislamiento autista, como muñecas rusas.
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En ese sentido, ¿Buenos Aires qué significa para los habitantes de Las Heras?
Es la megalópolis. Es un lugar donde ellos suponen que nosotros salimos con cascos antibombas y chalecos antibalas, y que salir a la calle es imposible porque te matan, que en Buenos Aires estamos todos locos. Yo soy de Junín, también del interior, entonces puedo entender perfectamente esa sensación y puedo entender también el otro lado: vivir en Buenos Aires y saber que nada de eso es verdad. Pero entiendo el prejuicio y no lo cuestiono.
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¿Es justificable el prejuicio? 
Sí. Imagínate que en Marte hubiera vida y solo hubiera una revista de difusión marciana y vos solo ves esa revista marciana: no tenés mucha manera de discutir esa realidad. Los habitantes de Las Heras, por ese aislamiento, solo ven Buenos Aires a través de los medios y lo que muestran los medios todo el tiempo es esa cosa de "Mataron a ocho" y parecidos. Entonces, puedo entender el prejuicio. De hecho, uno mismo en Buenos Aires muchas veces se queda pegado a esa estética de la catástrofe.
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Supongo que Junín no debe ser tan pequeño y aislado como Las Heras.
No. Es un pueblo de la pampa húmeda, muy próspero, verde, enorme.
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Otra de las sensaciones que me quedó cuando llegué al punto final del libro, es que no hay ninguna razón concreta por la que la gente de Las Heras se esté suicidando, y por más que tú la buscas en los diálogos con las personas, sus respuestas no llevan a nada. En ese sentido, el final de la historia queda completamente abierto. ¿En qué momento fuiste consciente de ese final o cómo llegaste a aceptar ese final para tu crónica? 
Supe ese final desde antes de ir a Las Heras. Yo creo que no le podés pedir explicaciones a una persona a la que se le suicidó el hijo o que la hija se le ahorcó o que apareció colgado del tanque de una escuela. Nadie podrá explicarte por qué se suicidó. Quizás esa respuesta la pueda dar el tipo que se mató, pero no creo que los vivos tengan esas respuestas, muchísimo menos los vivos que estaban emparentados con los suicidas. Lo que uno puede hacer es tratar de reconstruir las circunstancias. Nadie tiene respuestas tan lineales al porqué de casi nada: ¿por qué uno se enamora de una persona y no de otra?, ¿por qué uno la pasa mejor con un amigo y no con otro?, ¿por qué uno decide ser periodista y no escritor de ficción o profesor de literatura y artes orientales?

Lo que hice fue acercarme a que la respuesta fuera todo el libro, el aislamiento, la precariedad social, la imposibilidad de que esa sociedad en conjunto y cada una de esas familias fuera escuchada, la fracturación familiar… eran muchas cosas, no era una. A todo eso, se sumaba después la pequeña historia íntima de cada uno.

Desde el comienzo supe que no iba a encontrar un porqué, de hecho fue una pregunta que jamás le hice a los familiares, amigos o novios de los suicidas. La única vez que me enfrenté con esa pregunta fue cuando me la hicieron a mí, cuando salió el libro y los periodistas querían saber por qué se habían suicidado. Y fue ahí cuando me di cuenta de cuán extrema había sido al esquivar la pregunta. Hoy me sigue pareciendo imposible una respuesta.
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Escuchando esta explicación e imaginando la cantidad de elementos que podrían redondear la descripción de Las Heras, se me ocurre que tratar de mostrarle al lector cada uno de esos elementos implica un ejercicio técnico de investigación adicional: por cada elemento habría que entrevistar a más personas, escuchar más testimonios y cada que vas encontrando un elemento nuevo, entrevistar otras personas y así. ¿Funcionó de esa manera, ibas encontrando nuevos elementos e ibas prolongando el trabajo de campo, una entrevista más, un viaje más?
Sí. Hubo como cuatro viajes. El último fue muy largo. De cada viaje llegaba con una cantidad de información grande y listas de gente para entrevistar para el próximo. Pero como todo, tenía que tener un límite. De hecho, muchas entrevistas que hice en el pueblo, no las incluí en el libro. La crónica fue expulsando todo lo que no tuviera que ver con la historia. Hice entrevistas con el tipo más rico del pueblo, con taxistas; entendiendo de más para después poder entender. Luego vi que había un montón de cosas que no tenían que ver. Entrevisté psicólogos para tratar de entender la cabeza de un tipo que se suicida, cuyos testimonios no están en el libro. En la crónica final terminé poniendo solo los testimonios de personas que habían tenido algún contacto con los suicidios, nada más. Yo quería que el libro fuera como Las Heras: una burbuja cerrada en la que no hubiera la voz de un antropólogo o de un sociólogo o psicólogo opinando, aunque yo sí las tuve para poder entender más.
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¿Esas explicaciones de especialistas, una vez escuchadas, modificaron las conversaciones que sostenías con los habitantes de Las Heras?
Seguramente. Esas explicaciones eran una herramienta más, pero no te podría decir nada específico. Yo siempre trato de ser curiosa y prudente a la hora de preguntar. Quizás, esas explicaciones me sirvieron para tratar de entender mejor las circunstancias, pero no puedo decirte ahora que tal entrevista con tal especialista me alumbró tal cosa. Seguro que sí.
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Sentí levemente una alusión crítica al negocio del petróleo, pero no ahondas en la crítica, la dejas en el aire, como si supieras que eso fuera así pero que no fuese pertinente en este caso. 
Sí. Tenía que ver con la manera de contar el conflicto del pueblo como un conflicto cerrado. Sólo me interesaba el petróleo en relación con lo que le había hecho a Las Heras, esa especie de maldición de la riqueza: los tipos se entusiasmaron con el petróleo y se quedaron sin plan B, desaparecieron las ovejas, se enamoraron de un sueldo alto y cuando el precio del petróleo cayó se quedaron sin sueldo y sin más opciones económicas. Fue eso. No me interesaba entrar en otras cuestiones.
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Hay un personaje llamado Mónica Banegas, la que se suicidó de un escopetazo, cuya historia ocupa un buen espacio del relato, sobre todo porque te dedicas a descifrar o aproximarte a su sensibilidad; me da la impresión de que le confieres más relevancia a este caso que a otros.
Sí porque fue la primera y porque después de su muerte se empezó a decir que había dejado una lista de posibles suicidas.
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Lista de la que se sospechaba que proviniera de una secta o algo así. ¿Esa lista existió? 
Yo no tuve una comprobación real de que hubiera existido.
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¿Podrías explicarme cómo hiciste la reconstrucción de la sensibilidad de este personaje?
Reconstruí su historia a partir del testimonio de una de sus mejores amigas, de su madre y de su hermana. Ese día está reconstruido con esas tres cámaras, digamos. Era una chica muy retraída, muy rara para el pueblo, se pintaba, era heavy o dark; creo que fue uno de los casos más reconstruidos porque tenía muchas voces: el padre, la madre, el hermano, la mejor amiga. No en todos los casos los testimonios eran tan ricos. Fue muy difícil hablar con la gente sobre este tema, mucha gente no quería hablar.
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¿La historia de Las Heras puede llegar a ser la metáfora de algunos otros pueblos patagónicos?
Bueno, sí. Más que de otros pueblos patagónicos, de muchos pueblos del interior de la Argentina. Con esta cosa de Buenos Aires, la megalópolis, el lugar que se mira al ombligo todo el tiempo, el olvido del interior. Lo que pasa es que la Patagonia es un lugar grande y aislado, pero hay otros pueblos al norte, como Santiago del Estero, que viven en el mismo aislamiento, incluso pueblos de la Mesopotamia que es una tierra muy verde y de difícil acceso.
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Muchos de esos pueblos del norte de Argentina fueron narrados o descritos por Martín Caparrós en su libro El interior, pero no bajó a la Patagonia.
Todavía no, porque es la segunda parte del libro.
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Buen dato. Frutos Extraños En esta compilación de tus crónicas noto intereses muy diversos: el héroe caído en "El gigante que quiso ser grande", Romina Tejerina la madre que asesinó a su bebé, el mundo feliz de la venta directa, "El rey de la carne", el cine en los ojos de Homero Alsina Thevenet, la música de Facundo Cabral, la literatura en Henriquez Ureña y en las semanas que rodearon la publicación del libro, El Malpensante sacó un perfil que le hiciste a Kuitca, pintor, y a Fogwill, un escritor de ficciones. Toda una combinación de temas —digamos— socioculturales con la fascinación por —digamos— las artes finas: literatura, cine, pintura. ¿En algún momento piensas abordar temas tan latinoamericanos como la guerra, el narcotráfico o la corrupción política?
No.
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¿Alguna razón?
No entra en mi campo de intereses. Siento que en el tema del narco hay gente que lo hace muy bien desde hace mucho tiempo y quizás me da también un poco de pudor porque siento que tendría que empezar desde muy atrás. No digo que no esté enterada, lo estoy, pero siento que no tengo la herramienta desarrollada para enfrentar esos temas. Creo que tiene que ver con que uno se siente más cómodo con un tipo de registro: elegir los temas es también elegir un registro de escritura, como elegir un tipo de música que te gusta. Entonces, son temas que me interesan leer pero no siento que sean temas con los que me sienta cómoda como autora. La guerra sí, en algún momento pensé que podía hacerlo. Me gustaba la idea de ser cronista de guerra, pero de guerra declarada, no entre un estado y una guerrilla sorda. Finalmente, nunca hice ningún tipo de movimiento en ese sentido. De cualquier forma, de los temas que mencionaste el de la guerra sí lo podría contar.
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¿Deportes?
Sí. Me interesa muchísimo. Es muy poco lo que he podido hacer porque los personajes son de muy difícil acceso para el tipo de periodismo que hago. Escribí la historia de una nadadora de aguas abiertas y frías que tiene una pierna amputada. Es una mujer de una capacidad… la llaman la "teórica del agua", María Inés Mato, su historia es increíble.

El mundo del deporte es un tema fascinante, es contar el juego de gente que sigue jugando, lo más entretenido del mundo, y no puedo entender por qué los suplementos deportivos de los diarios son tan aburridos, aburridísimos. Están hechos solo para iniciados, no te cuentan la gesta, la épica, los gladiadores. Solo te cuentan que Palermo metió un gol y ya. El deporte es un mundo que me interesa. Eso y las clases altas son los temas que me gustaría encarar.
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¿Podrías darme una idea de los matices de las clases altas que te interesan como tema?
Hace uno o dos años hablé de eso en una minicharla en Quito. Latinoamérica es una de las partes del planeta donde la diferencia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada es grosera. Donde señores gastan en tres días lo que una familia gastaría en dos años para vestirse, educarse y comer. Sin embargo, la crónica latinoamericana suele mostrarse desinteresada o indiferente o impedida para contar historias de los que tienen millones. En cambio, tenemos oficio y músculo para contar lo freak, lo marginal, lo pobre, lo violento. Yo misma podría poner una banderita arriba de cada uno de esos temas: a todos los he pasado por la pluma y a algunos varias veces. Pero el mundo de las clases altas forma parte de este sitio en que vivimos y mientras no apliquemos allí la mirada que ya aplicamos a los que tienen poco seguiremos despejando sólo una parte de la ecuación.

Es probable que entrar a una favela o entrevistar a un mafioso disparen más adrenalina que recorrer viñedos o casas de campo o mansiones señoriales o yates de dos cuadras. Lo que también es verdad es que todos tienen una historia para contar: los campesinos pobres y los polistas ricos, los que viven en pueblos de frontera y los que se podrían comprar el pueblo entero. Todos tienen sus miserias y sus esplendores, sus penas y sus pensamientos culposos, sus ambiciones, sus peores cumpleaños y el día en que ya nada volvió a ser como era antes.

Por eso mis preguntas: ¿por qué no contamos la riqueza? ¿No lo hacemos porque no tenemos los recursos para hacerlo; no lo hacemos porque elegimos no hacerlo; no lo hacemos porque no nos interesa? ¿O no lo hacemos porque no nos queremos salpicar?

En definitiva, me interesa todo de las clases altas, como me interesa todo de toda la gente a la que quiero entrevistar, siempre y cuando pueda tener tiempo para abordar el tema sin prejuicios, a fondo, sin prisas, sin lugares comunes.
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Como este libro recoge una muestra de tu trabajo en una década, podría concluirse algo acerca del estilo que has cultivado en este tiempo: énfasis en frases muy cortas, mucho punto seguido, escasos punto y coma, párrafos cortos y bloques de texto o capítulos de crónica de pocas líneas. ¿Podría hablarse de una escritura deliberadamente fragmentada, influenciada por cierta literatura anglosajona del siglo XX?
Sí. De los minimalistas, sobre todo. Richard Ford, sin duda. Carver, aunque un poco menos. Creo que le debo más a esa tradición que a otra. Igual tengo rastros muy reconocibles de voces de cronistas latinoamericanos.
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¿Llevas alguna pauta o medida gramatical para conservar ese estilo, digamos no superar tal cantidad de líneas por párrafo; o para exacerbarlo, digamos contar las sílabas o las palabras de cada frase? O simplemente, ¿cuando vas escribiendo tu voz pone el punto de forma automática cuando ya necesita tomar aire?
No, no llevo nada semejante, pero tengo un sentido del texto que tiene que ver con la vista y con el oído: me gustan, visualmente, los textos que respiran, que tienen silencios, guiones de diálogo, pausas; y me gustan, al oído, los textos que tienen cierta métrica. Eso, imagino, viene de la poesía, de leer poesía, de consumir y de haber consumido mucha poesía. Y de la música. Estudié guitarra clásica durante años, así que supongo que algo de todo ese sentido musical queda. Yo puedo pasarme días con un solo párrafo hasta pulirlo en la métrica exacta que necesito que tenga. Para que la información esté contenida en el envase que me parece más apropiado.
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Uno de los títulos de los escritos tipo ensayo de este libro "Tan fantástico como la ficción"…
Ese título lo puso Mario Jursich y me parece que era un juego de palabras con el título de una película que se llama así.
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Bueno, aceptar este título supone que aceptas que hay una discusión acerca de que la escritura de no ficción puede ser menos seductora o menos digna que la escritura de ficción.
Yo creo que hay muchas opciones falsas y la más falsa de todas es qué es mejor: si una cosa o la otra. Creo que ningún buen cronista, ni americano ni latinoamericano ni español se plantea si quiera como pregunta que está haciendo algo más grande que el Quijote. Creo que esa opción no existe como pregunta. Yo creo que los novelistas, en algún punto, tienen esa aspiración.

Lo que me parece es que es una discusión apolillada, oprimida; es discutir si el periodismo narrativo tiene valores artísticos por sí mismo. La Real Academia dice que literatura es todo arte llevado adelante usando la herramienta del lenguaje. Bueno, el periodismo narrativo es eso y hay libros que no tienen que considerarse menores que muy buenas novelas.

Lo que me parece más falso es ver qué es más importante: el canon de la ficción o el canon del periodismo narrativo. No hay ninguna necesidad de plantear tal pregunta. Me parece interesante que el periodismo narrativo reclame un lugar de peso específico propio, pero no me parece lógico ponerlos a competir, no creo que sea necesario ponerlos a competir.
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Sin embargo, uno ve que a la Academia Sueca de Literatura le costó muchísimo tiempo nominar a un escritor de no ficción al premio Nobel, hablo de Ryszard Kapuscinski, a pesar de una larguísima tradición de escritores de no ficción en el siglo XX. ¿Consideras que esta actuación es resultado de la idea de que la no ficción es un arte menor?
Sí, probablemente sí.
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No quiero despedirme sin preguntarte por el afortunadísimo premio que te acaban de conceder, el Premio Nuevo Periodismo CEMEX-FNPI al mejor texto de periodismo narrativo, el más importante en América Latina, por la crónica "El rastro en los huesos". ¿Originalmente para la revista Gatopardo?
No. Hubo antes una versión más corta para el diario El País, de España, publicada creo que en 2007. La versión de Gatopardo es mucho más larga; creo que la de El País tiene 12 mil caracteres y la de Gatopardo 40 mil, es otra nota.
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Esta crónica es la historia de unos antropólogos forenses que trabajan tratando de identificar identidades de personas desaparecidas en restos óseos exhumados. Volvemos a mi pregunta por los intereses del cronista: ¿viste la posibilidad de escribir esta crónica por un interés político o por un interés esencialmente literario en el que la historia es fascinante de cabo a rabo?
Los dos: la historia es fascinante de cabo a rabo e incluye el interés político. La manera en que esta gente se había formado, en que había seguido trabajando, la coherencia política que había tenido durante estos años, el hecho de que el grupo estuviera formado por la misma gente que lo había fundado, el hecho de que siguieran funcionando como una especie de célula de muy bajo perfil, que se dedicaban a lo que se dedicaban, que su trabajo fuera tan importante y tan oculto… ¡todo! Me parecía una gran, gran, historia. Creo que es una de las historias más intensas que me ha tocado contar.
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Este premio puede leerse como la consagración a muchos años de escritura de crónicas, a toda una carrera profesional. En el último tiempo, he sabido de varios talleres de crónica que has impartido en diversos periódicos de América Latina y de participaciones tuyas en foros y conferencias sobre periodismo narrativo, lo cual me parece te ha ayudado a hacerte una idea del estado en que se encuentra esta forma de periodismo en la región. La idea que quisiera discutir contigo es que se me hace que se habla mucho de la crónica y su importancia, hablamos mucho sobre la necesidad de que siga existiendo este género en medios impresos, pero poco de eso se traduce, efectivamente, en que la prensa cotidiana o la dominical, al menos, privilegie historias que puedan desarrollarse en más de 10 mil caracteres. En mi opinión hay mucha pompa y poca acción. ¿Estarías de acuerdo?
Creo que son dos cosas: primero, me parece que los empresarios de los medios creen en esa especie de cosa de que los lectores ya no leen. Yo no creo eso, me parece que hay una falta de fe en los dueños de los medios. No sé si en los editores. Y eso es difícil de vencer. Pero hay claras cosas que van demostrando lo contrario: en Buenos Aires, por ejemplo, La Nación comenzó a sacar los sábados una sección que se llama "Historias con nombre y apellido" que es una crónica enorme de 15 mil a 20 mil caracteres y es la sección más leída de la edición de los sábados.

De otro lado, pienso que hablamos de la crónica pero no hace mucho tiempo. Digo, siempre hubo cronistas y hubo un momento en que ese escenario retrocedió, pero han continuado espacios que mantienen viva la crónica, hablemos acá en Colombia de El Malpensante, una revista capaz de levantar todos los artículos de una edición para publicar una sola crónica de una médica que estuvo en Afganistán y eso después termina transformado en un libro publicado por Anagrama. Hay señales: Don Juan, una revista que también publica crónicas, Etiqueta Negra, Gatopardo. Creo que hay editores que propician la escritura de crónicas pues están convencidos de que los lectores leen. Ahora en Soho acaba de salir una crónica que se llevó 54 páginas. No sé si eso sea necesario en todos los números, pero algún espacio siempre hay.
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¿Y en los periódicos?
Mirá, las revistas del domingo funcionaban como esto. Creo que hay pocas ahora. El País Semanal es una de ellas. Es una revista que respeto y quiero muchísimo. Ahora han empezado a cortar un poco de extensión a los textos pero tampoco podemos pensar que todo el periodismo narrativo es largo, hay porquerías de 25 mil caracteres. Me refiero a enviar un cronista, tenerle paciencia, a dejarlo investigar a fondo una historia. Los editores de El País Semanal han sido generosísimos, desde el principio entendieron lo que yo hacía y eso es una apuesta. Yo espero que todo esto que vos decís: los talleres, las charlas, propicien que en algún momento seamos muchos, que contagiemos a mucha gente y ese entusiasmo en algún lugar tiene que derramar.
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¿Incluso, hasta convencer a dueños y directores de medios?
Yo soy tan estúpida que creo que sí.
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El autor Juan Miguel Álvarez (Bogotá, 1977): periodista independiente. Artículos suyos han sido publicados en la revista El Malpensante y el diario El Espectador, y en periódicos regionales como La Tarde y El Diario del Otún, de Pereira, y La Patria, de Manizales. Fue el editor del libro ¡Que viva la fiesta!, crónicas de fiestas populares colombianas, publicado por la FNPI en 2009. Ese mismo año recibió mención de honor en los Premios de Periodismo Simón Bolívar por el reportaje "El Remanso de Beltrán", publicado en la revista El Malpensante.

Fuente: www.fnpi.org